Con calma y sin prisa, ¿todos los caminos llevan al sexo tántrico?
*Mediática y popularmente se asocia al tantra con los inmensos beneficios sexuales que proporciona.
*Mientras que algunos especialistas recomiendan aplicar dicha filosofía para solucionar problemas de pareja, otros reniegan de su uso exclusivo para el sexo.
*Conozca los mitos y verdades de una práctica oriental milenaria.
Mucho se habla en la actualidad sobre el sexo tántrico y sus mágicos resultados. Múltiples orgasmos, placer prolongado e intensa conexión con el amante son algunos de los beneficios que promete la práctica de esta filosofía promovida por programas de televisión, cursos y hasta avisos clasificados en los que mujeres lo ofrecen a cambio de dinero.
Lo cierto es que el tantra va mucho más allá de la difusión marketinera que tuvo durante los últimos años. En sí, es un sistema filosófico que nació en la India y maduró en el Tíbet en el siglo VIII. Se propone entrenar la mente para aumentar la capacidad del gozo y la atención en todos sus sentidos.
Sexo tradicional versus sexo tántrico
Las posturas frente a los beneficios de aplicar la filosofía del tantra en la actividad sexual son variadas. Mientras que Gómez afirma que no se trata de una práctica lenta y confiesa que "no hay nada más lindo y excitante que hacer el amor en un ascensor", Resnicoff sostuvo que el gran aporte del sexo tántrico es el tiempo que se fabrican los amantes para aprovechar el encuentro.
“Lo mejor es que la pareja pueda disfrutar de las caricias, los besos y las percepciones con todos los sentidos. Lo más rico del tantra es lograr postergar la penetración y brindarse al otro con un baño relajante o unos masajes placenteros”, comentó la sexóloga.
Por su parte, en el libro "El arte del Tantra" de la editorial Océano Ambar, Guillermo Ferrara afirma que dicha filosofía es un medio para alcanzar la unidad. El autor español señala que, mientras en el sexo tradicional hay un apuro por eyacular, con el sexo tántrico se siente el orgasmo global. Se convierte en un ritual mágico que puede durar horas, en vez de ser un encuentro limitado a un corto período de tiempo.
A toda edad y para resolver problemas
La mayoría de las personas que deciden recurrir al tantra lo hacen por trastornos sexuales. A pesar de que el director de la Escuela de Tantra reniega de su aplicación exclusiva al sexo, casi todos los alumnos acuden con la inquietud de resolver problemas de anorgasmia y eyaculación precoz.
Respecto de las edades, el promedio de personas que practican el tantra es de 35 años, pero también los hay de 17 y 80. Y si de género se trata, la mayoría son hombres, más precisamente el 65% de los alumnos de la escuela.
El tantra, también pareciera ser la solución para parejas desgastadas por la rutina y el stress diario. Para los especialistas, el interés por ésta técnica viene de la mano de la insatisfacción sexual.
Cuando se presentan éstos casos, los terapeutas sexuales suelen recomendar volver a conectarse con el compañero. “Lo que aconsejamos es muy similar a lo que propone el sexo tántrico: prestar atención a los sentidos, cambiar muy lentamente de posiciones sexuales y por sobre todo, dedicarle más tiempo al encuentro. Lo importante es la calidad y no la cantidad”, remató Resnicoff.
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