Conexiones de luz en las villas: truchas y oficiales a la vez

Sociedad

*El gobierno de la Ciudad paga por el servicio eléctrico de los barrios precarios y aun así las conexiones son irregulares.
*El cableado sin control hace que los vecinos vivan con el riesgo de electrocutarse o de que sus casas se incendien.

Las problemáticas que plantean los asentamientos urbanos, más conocidos como villas miserias, son amplias, se entrecruzan y por ende no gozan de fáciles y rápidas respuestas. Una de ellas surge de la falta de un cableado eléctrico acorde a las necesidades de sus habitantes, imposibilitado en por la falta de urbanización en esos barrios. Por eso, aunque es el gobierno de la ciudad de Buenos Aires el que paga el servicio, las conexiones son irregulares y riegosas para los vecinos.

"Prefiero mil veces pagar la luz y no vivir así", asegura una vecina de la villa 21.    


Son algo más de 15 los barrios de este tipo en la Capital Federal que diariamente deben convivir con la amenaza que les plantea un tendido de luz falto de todo control y fuera de las normativas.

Por el consumo de electricidad que el total de las villas realiza anualmente, el gobierno capitalino paga alrededor $21 millones. Sin embargo, esos millones no despertaron la inquietud gubernamental sobre la falta de infraestructura y el consiguiente peligro de incendios y muertes, que día a día intiman a quienes reciben ese servicio eléctrico.



“De noche, los cables hierven y los bomberos vienen seguido. Muchos vecinos se quemaron y algunos murieron electrocutados”, aseguró en diálogo con el diario La Nación, Luis Otazo, vecino de la villa 21, de Barracas.

Es que la enorme cantidad de cables extendidos sobre los postes de luz improvisados y los techos de chapa les obligan a levantar la voz a sus vecinos. Al respecto, Genara Cáceres, otra de sus habitantes, no duda: “Prefiero mil veces pagar la luz y no vivir así”.

“No se imaginan el precio altísimo de no pagar la luz. Es mucho más caro porque tenés servicio muy precario. Es el costo de vivir en esta situación precaria. Acá no vivimos en el Tercer Mundo; vivimos en el quinto”, enfatizó Guillermo Villar, presidente de la Coordinadora de Villas.

Por su parte, las dos prestadoras del servicio, Edenor y Edesur, firmaron un acuerdo con el Ejecutivo porteño para que éste se haga cargo del gasto que ocasiona el consumo que, al no estar urbanizadas, generan las casas, que no cuentan con un servicio diferenciado.

“Los vecinos no tendrían ningún problema en pagar la luz; incluso pelearíamos una cuota social, siempre y cuando se realice todo un proyecto de urbanización de aguas, cloacas, gas. Ni más ni menos que lo que alguien necesita para una supervivencia digna”, completó Villar.

En tanto que, desde el Ministerio de Hacienda aseguraron que en 2007 se pagará un total de $20.800.000, gasto que generan las 150 mil personas que viven en los asentamientos, y que no dudan en repetir que están dispuestas a abonar el servicio si es que sobreviven a los peligros de la falta de urbanización les infieren. 

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