Coppola, la sombra detrás del mito

Sociedad


  • Ambos supieron ser grandes amigos, y hubo épocas en los que se los veía juntos todo el tiempo.
  • Historia de una relación en la que no faltaron amores, odios, salidas nocturnas, chicas y hasta causas judiciales.

Fueron más que un futbolista y su manager. Fueron mejores amigos, hermanos por elección. Llegaron a compartir miles de anécdotas juntos, viajaron por el mundo, y se transformaron en una suerte de pareja.

Diego Armando Maradona y Guillermo Cóppola supieron ser inseparables. Desde 1985, cuando el representante comenzó a tomar las riendas de la carrera del futbolista, su amistad fue muy fuerte. A pesar de que Cóppola tenía 10 años más que Diego, tenían gustos similiares: la noche, el buen champagne, el asado y, por supuesto, el fútbol.


“¿Sabés cómo era estar al lado de Diego? Me pedía: "¡Ranas! ¡Mejillones! ¡Provenzal!"¡Y estábamos en el medio del desierto del Sahara! Le conseguía todo”.     

“¿Sabés cómo era estar al lado de Diego? Me pedía: "¡Ranas! ¡Mejillones! ¡Provenzal!"¡Y estábamos en el medio del desierto del Sahara! Le conseguía todo”, recordaba recientemente el ex manager en una entrevista periodística al diario Olé. “Era un matrimonio, así como se te enoja tu mujer, se enojaba Diego”.

Así como él cumplía los caprichos de su representado, también mejoraba su perfil mediático al ser la persona que acompañaba a Maradona donde fuese. Para hablar con el diez había que primero pasar por Cóppola.

El “vínculo matrimonial” tuvo dos etapas bien definidas: la primera se extendió desde 1985 (justo un año antes del Mundial de México 86 y la consecuente explosión de la figura del ex futbolista) hasta 1990.

En esta etapa Diego creció muchísimo como jugador: fue campeón con el Napoli de Italia, se transformó en el ídolo más importante del fútbol mundial y comenzó a facturar millones por publicidad.


Juntos también vivieron la internación de Diego en Cuba, en la que Cóppola estuvo a su lado durante más de 3 años.    

Pero no todo fue felicidad: también en ésos años surgió su adicción a las drogas, al igual que sus eternos descontroles en boliches y en el mundo de la noche. De esta ajetreada vida todavía le queda una triste consecuencia: un hijo (Diego junior) no reconocido con Christina Sinagra.

Su amistad con Cóppola, segunda parte

La otra etapa de la relación con Diego se inició en 1994 y culminó hace apenas 4 años.  En esta época de su vida Maradona triplicó su facturación: hizo más negocios con los avisos publicitarios, partidos oficiales, apariciones especiales, entrevistas y presentaciones.
 
Juntos también vivieron la internación de Diego en Cuba, en la que Cóppola estuvo a su lado durante más de 3 años. A pesar de esto, el ex representante tuvo una relación con muchos altibajos con Claudia Villafañe. “Ella tenía razón sobre las cosas que me decía de Guillermo”, dijo Diego en 2004 sobre la traumática separación de su amigo.

Al parecer, en los últimos años de su amistad Claudia desconfiaba de Cóppola y creía que le estaba robando dinero al padre de sus hijas. Claro que el 10 no le prestaba atención y seguía defendiendo a quien creía era su compañero histórico. 

La escandalosa separación

Diego Maradona y Guillermo Cóppola se desvincularon el 6 de noviembre de 2003. Según dijo el representante de cabellera blanca: “separarnos era una necesidad de ambos, en mi caso por mi cansancio. Después de algunos meses él dijo que le faltaban cosas”.

Claro que según el 10 el “cansancio” de su ex manager no era tal. “Me hacía quedar mal con todo el mundo. Pedía cosas en nombre mío y después la gente me miraba como si fuese el que imponía las cosas. Lo que pasa es que Cóppola es muy entrador. A mí me la hizo durante 20 años”, expresó indignado Diego tiempo después de la separación oficial de su ex amigo.


"Cóppola es muy entrador. A mí me la hizo durante 20 años”.     


En medio de las acusaciones cruzadas hay mucho en juego: en principio más de un millón de dólares del partido homenaje al 10 que se realizó en cancha de Boca; falta de pago de impuestos de todo tipo, falta de pago de alquiler de un propiedad en Libertador al 3400, dinero de presentaciones del ex futbolista que el manager dice desconocer dónde fue, entre otras cosas. El tema está en sede judicial y todavía no se dirimió.

Mientras hoy en día Maradona intenta, como puede, recuperarse de sus múltiples adicciones, Cóppola dice que vive de “asesorar”. “Hoy yo asesoro a grupos inversores para que compren jugadores, y estoy muy tranquilo así. Y después: el picón, los amigos, la pizza o la tira de asado”. Del 10, por ahora, nada.

Dejá tu comentario