El Gobierno enviará una misión para asistir a los damnificados de Bell Ville

Sociedad

Así lo informó a través de Twitter el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en referencia a los afectados por las inundaciones.

"Ante la difícil situación que atraviesan en Bell Ville, hay una misión del Gobierno nacional para asistir a los damnificados por inundaciones", sostuvo Capitanich, quien remarcó que "a través de convenios específicos se realizaran obras de infraestructura que permitan reparar los daños y perjuicios ocasionados".

Asimismo, recordó que "el Gobierno Nacional actúa con los gobiernos municipales y provinciales para atender problemáticas asociadas a emergencias como ésta".

El cauce del río Ctalamochita, que en los últimos días anegó gran parte de la localidad cordobesa de Bell Ville, desde el miércoles por la tarde comenzó a bajar su nivel "lenta pero perceptiblemente" aunque se mantiene el alerta en prevención de eventuales nuevas crecidas, informó la Junta de Defensa Civil de la Municipalidad de esa población ubicada a 210 kilómetros al sudeste de la capital provincial.

"Se ve que el agua está bajando, pero no debemos bajar los brazos. Hemos tomado todos los recaudos necesarios para que esto no fuese realmente una catástrofe", previno el intendente, Nelson Ipérico.

Por su parte el director provincial de Defensa Civil, Diego Concha, estimó que el curso de agua seguirá en baja, pero que "se debe tener en claro que existe una emergencia, no debemos minimizar la situación".

"Es por eso que siguen los cortes de energía, para salvaguardar la vida de los ciudadanos", destacó el funcionario que ayer estuvo en la zona de la emergencia.

La situación no deja de ser complicada en Bell Ville, donde muchas calles siguen inundadas por lo que el municipio, en el marco del alerta vigente, decretó el asueto administrativo y la suspensión de las clases en las escuelas hasta el lunes próximo.

Hasta anoche permanecían evacuadas 36 personas en el Club Bell, a las que se suman los autoevacuados en casas de familiares y amigos, y se recomendaba a los habitantes no circular en sus vehículos para no entorpecer el trabajo de las cuadrillas de Defensa Civil.

Por su parte los Tribunales de la ciudad adhirieron al asueto hasta el viernes y la mayoría de los comercios y empresas de la ciudad no abrieron sus puertas, como sugirió el municipio.

En el casco urbano, esperando la creciente del río y para contener el embate del agua, se levantaron tres terraplenes de gran magnitud construidos por el Ministerio de Agua, con la colaboración de la Municipalidad de Bell Ville, bomberos y la participación de los vecinos.

Además, tanto en las tareas de prevención como de rescate, participó activamente personal del Ejército enviado por el Ministerio de Defensa de la Nación.

Entre las previsiones tomadas por los bellvillenses se cuentan dos bombas de extracción de agua, listas para usarse una vez que baje el río.

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