Cuando mi jefe es mi amigo
Con menos "literatura" y debate que la amistad hombre-mujer, la posibilidad de que nuestro jefe/a sea, además, amigo/a de uno también aparece a menudo en debate. Saber dónde están los límites, no mezclar la relación laboral con la personal y tener la capacidad de no "abusar" de ese vínculo se convierten en los desafíos centrales.
pero hay que saber diferenciar entre un vínculo amistoso que permite el buen clima y la amistad que puede traer conflictos. Y más aún cuando se habla de jerarquías diferentes", aseguró Dos Santos.
Para la especialista estos vínculos pueden causar que se "pierda la objetividad, que haya favoritismos o abusos y otras cuestiones que van más allá del desempeño laboral". Su colega Gorodish coincidió y además focalizó en la tendencia al abuso. Para evitar estos peligros, seguí los consejos.
Claves para la armonía
Mantener una relación armoniosa en estás situaciones es lo mejor, y para ello existen ciertos puntos clave.
"Es importante poder separar los puntos. En el sentido de que en el trabajo se hable de trabajo y en la vida personal no se hable de lo laboral. Por ejemplo, no hay que hablar del trabajo en una salida de
amigos", recomandó Gorodish.
Para el especialista la comunicación es otra pata de la armonía: "Hay que tratar de ponerse en el lugar del otro y tener la mayor comunicación posible. Y ante cualquier roce hablar del tema para
hallar una solución en conjunto".
"Ambas partes tienen que poner los límites y no abusar del otro", agregó Dos santos completando el cuadro de desafíos.
Federico (26) parece haber seguido paso a paso los consejos de los especialistas. "En realidad es básico que ambas partes tengan bien en claro en que momento se juega la relación de amistad, y en cuál la laboral. Y que una y otra relación no se mezclen. En mi caso está re claro en que momento él es mi jefe. Además ambos nos esforzamos para que lo mejor de nuestra amistad se traduzca al laburo".
Límites
Sin embargo, en ocasiones es probable que no todo sea tan claro y que e confunda la "buena onda" con cierta licencia para faltar al compromiso con la tarea. O bien, que se confunda la responsabilidad
acorde al puesto con el favor. Entonces, ¿son compatibles amistad y trabajo?
"Cuentas claras desde el comienzo hacen a los límites. Siempre va a haber una de las partes que quiera sacar provecho de la situación", sostuvo Dos Santos.
Pero establecer los límites parece no ser tan fácil: "Poner los límites es lo más difícil pero también lo necesario para lograr el equilibrio", afirmó la especialista, que admite, también, que "si se logra es momentáneo".
"Tenemos una relación de amistad y eso confunde las cosas al punto de que me piden más porque tienen confianza para hacerlo y no da para que les diga que no tampoco. Eso me genera malestar", confesó Claudia (28) respecto de sus jefes y amigos.
Gorodish propuso una posible salida a situaciones como la de Claudia: "Por ejemplo, si el jefe abusa y hace que se quede más tiempo del horario establecido el empleado tiene que aclararle que puede quedarse, pero debe preguntar cómo va a ser recompensado dando diferentes alternativas: pago de horas extras, entrar más tarde al día siguiente u otras". La idea de las opciones tiene el objetivo de que el empleador se vea limitado a elegir entre ciertas variantes marcadas por el empleado, y obligado a responder.
En el caso de que sea el empleado el que abuse de la confianza con su jefe este último "puede marcar el stop advirtiéndole que arriba de él hay un superior que lo vigila y esto lo perjudica también a él".
De este modo, la amistad y el trabajo pueden ser compatibles siempre y cuando se mantengan las cuentas claras para resguardar el buen clima laboral.
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