Cultura de la cancelación: el fenómeno digital que se reaviva con una serie noruega
La expresión invade Internet y va dejando víctimas a su paso. Cómo la condena social puede destruir una vida por un comentario o una acción.
El término “cultura de la cancelación” volvió a instalarse en el debate público a partir del reciente estreno de la serie noruega “Un hombre mejor”, una sátira que pone el foco en el fenómeno de los trolls, el machismo en redes sociales y el poder que tienen hoy las plataformas digitales para impulsar condenas sociales masivas. Pero ¿qué significa exactamente este concepto?
La expresión “cultura de la cancelación” comenzó a utilizarse alrededor de 2015 y se refiere a la decisión de retirar el apoyo a una figura pública, artista o empresa por haber dicho o hecho algo que se considera ofensivo o inapropiado. En términos simples, implica un boicot social que afecta directamente la reputación y la actividad profesional de la cosa “cancelada”. La publicación y viralización de comentarios críticos puede hundir carreras ejemplares en cuestión de horas.
Entre la libertad de expresión y la cancelación
Quienes analizan este fenómeno señalan que la cultura de la cancelación se encuentra en medio de la libertad de expresión y el acoso cibernético. Por un lado, hoy existe un repudio expreso frente a temas como el sexismo, el racismo, la xenofobia o la apología a la violencia. Declaraciones que años atrás podían pasar desapercibidas, ahora generan un fuerte rechazo social.
Por otro lado, las redes sociales sirven como puntapié para que el menaje se extienda y llegue a más personas. Un comentario puntual, quizás desafortunado, puede viralizarse, ser reinterpretado por miles de usuarios y convertirse en el detonante de una condena colectiva. En ese contexto, participar en debates digitales puede transformarse en un terreno peligroso, donde un paso en falso puede impactar de lleno en la imagen pública de alguien.
Varios famosos atravesaron este proceso. Entre los casos más conocidos a nivel mundial suelen mencionarse a la escritora J. K. Rowling o al actor Kevin Spacey. En Argentina, el influencer Martín Cirio o el cantante Axel tuvieron que atravesar situaciones similares.
En algunos casos, las críticas están vinculadas a declaraciones recientes; en otros, a hechos del pasado que, con la mirada actual, resultan inadmisibles para un grupo de personas. Acciones, dichos o publicaciones en redes sociales que en su momento no generaron gran polémica, hoy en día pueden derivar en una cancelación inmediata.
El impacto de las redes sociales y el caso de la serie noruega
La serie “Un hombre mejor” toma este escenario como punto de partida. El thriller psicológico cuenta la historia de Tom, un troll misógino que, oculto tras un seudónimo, ataca en redes sociales a perfiles feministas. Cuando un grupo de hackers revela su identidad, enfrenta una persecución pública que lo lleva a disfrazarse de mujer. Esa experiencia lo obliga a confrontar sus propios prejuicios y expone cómo operan tanto el hostigamiento digital como la cancelación.
Si bien el rechazo público a determinadas conductas no es nuevo - existen antecedentes históricos en diferentes países, en contextos de determinados gobiernos o dictaduras -, hoy el alcance es mucho mayor que en el pasado. Con el auge de las redes sociales y la comunicación digital, el término se convirtió en un fenómeno global, permitiendo que voces críticas, pese a que no siempre representen un consenso amplio, tengan un eco inmediato y contundente.
Para algunos, la cultura de la cancelación funciona como una herramienta de presión social frente a conductas que consideran inaceptables; para otros se trata de una dinámica que puede derivar en persecución y un daño desproporcionado hacia la vida de alguien.
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