Cultura de la cancelación vs Libertad de expresión: el duro debate judicial
Los linchamientos digitales dejan secuelas en la reputación antes de que actúe la Justicia. Analistas debaten límites a la Cultura de la cancelación.
Cultura de la cancelación
La explosión de las redes sociales ha consolidado un fenómeno tan masivo como destructivo: la Cultura de la cancelación. Se trata de una práctica que consiste en señalar, boicotear o marginar públicamente a una persona o institución por conductas consideradas inapropiadas o contrarias a los valores colectivos.
Sin embargo, como bien señalan los autores Beatriz Rivera y Carlos Berbell en un extenso artículo publicado por el sitio especializado Microjuris, la tecnología avanza a pasos agigantados mientras que el recorrido de la Justicia se cocina a fuego lento. Esto provoca que las multas o sentencias lleguen tarde, cuando la trayectoria reputacional de la persona ya ha quedado manchada o destruida por un simple tuit.
IMPORTANTE: Cultura de la cancelación: el fenómeno digital que se reaviva con una serie noruega
El conflicto legal: honor vs libertad de expresión
El debate jurídico central radica en encontrar el límite exacto entre ambos derechos constitucionales. Ana M. Valero, abogada especialista en Derecho al honor, explica: "Hay que tener en cuenta que siempre que hay una intromisión legítima en estos derechos personalísimos, hay que ponderar otros derechos que entran en juego, como la libertad de expresión".
Para conocer más detalles sobre fallos y doctrinas vinculadas a esta temática, .
La abogada advierte que la línea es muy delgada a la hora de separar la libertad de dar una opinión y aquello que atenta directamente contra la dignidad. Los expertos recomiendan acudir a la vía civil cuando el hecho no alcanza la antijuridicidad necesaria para ser tratado como un delito penal, aunque advierten que los niveles de éxito son ínfimos.
"Cuando hay un cancelamiento en redes sociales es muy difícil conseguir una sentencia judicial que respalde el derecho al honor", lamenta el abogado Afonso Pedrosa, graficando una problemática global donde las redes sociales dictan sentencia mucho antes que los jueces.
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