De novios en cualquier lado, de casados sólo en la cama

Sociedad


  • La rutina tiene solución. Sin embargo, para los matrimonios es más difícil poder innovar, contrariamente a las parejas de novios.
  • La convivencia, los hijos y la pérdida del deseo son sólo algunas de las causas.

 


Los especialistas suelen recomendar variar el lugar de la casa como una forma de mantener el interés en el sexo cuando las parejas son duraderas. Sin embargo, las innovaciones parecen reservadas a los noviazgos recientes o a las historias pasajeras, y los matrimonios caen en el esquematismo de la cama. Siempre la cama

El no tener un espacio en común -limitando las posibilidades de tener sexo- suele ser en muchos casos el motivo para que las parejas sin techo propio innoven más que los matrimonios aún sin quererlo ya que hace que cada hueco, sea donde sea, se aproveche para el sexo. También el verse sin tanta continuidad hace que el deseo se exacerbe y explote cada vez que se ven.

Por el contrario, cuando la convivencia y otros condimentos son cosa de todos los días y el momento siempre está al alcance de la mano, la costumbre y la comodidad ganan terreno y la cama suele ser la elegida.

“Los dos vivimos con nuestros viejos y es un garrón el tema de las relaciones, no tenemos un espacio propio como para desarrollar nuestra intimidad con tranquilidad. Pero como la necesidad y el deseo son tan fuertes no nos importa hacerlo en cualquier lado y de hecho eso hace la cosa más atractiva y divertida”, contó Natalia (23), que no se sonroja al confesar que muchas veces tuvo relaciones en el living de su casa mientras sus padres estaban durmiendo.

Mariano (23) odia los hoteles alojamiento y en la casa de su pareja es casi imposible “porque nunca está libre. Por eso, lo hacemos en mi casa y si aprovechamos cada vez que se puede. Una ida al supermercado de mis padres es un buen momento, estemos en donde estemos se hace. El estudio, el lavadero…”

Para Ezequiel (35) “hacerlo en otros lugares de la casa que no sea siempre la cama está bueno, me gusta ir cambiando. Como que tiene ese 'no sé que' que le agrega algo copado al acto sexual. Yo lo hago en cualquier lado, será porque hace poco estoy de novio”.

El caso de Carla (24) es diferente: “Tratamos de variar y de buscar cosas nuevas como para no quedarnos en la típica. Convivimos gran parte de la semana en su departamento pero nos vemos poco tiempo porque laburamos muchas horas así que cuando nos encontramos a la noche buscamos sorprendernos y pasarla bien”.

Sin embargo, para los matrimonios mantener la llama viva no es tan fácil  “La mayoría de los matrimonios dedica poco tiempo al sexo. Por momentos la convivencia, los hijos, el laburo, hacen que dejes el tema de la intimidad 'para mañana'. Yo estuve 12 años casado y por ahí a veces nos dábamos cuenta que pasaban tres semanas y sólo habíamos tenido sexo a las apuradas”, confesó Luís (35), quien a su vez sostuvo que el volver a los tiempos de gloria costó un “esfuerzo consciente”.


 


Para la sexóloga Diana Resnicoff “olvidan que una relación de pareja hay que alimentarla permanentemente con el kamasutra o información. Tienen que proponer cosas, no olvidarse de la comunicación verbal y la no verbal ni de los sentidos".

Por su parte Silvia (45)  es tajante: “Es casi imposible innovar en el matrimonio. Así me pasó a mí. Las preocupaciones de todos los días, la convivencia, conocer el lado oscuro del otro y otros condimentos hacen que sea difícil innovar. O mejor dicho, tener energía y ganas de ponerse a innovar. Te quedas con la dictadura de la cama y perdes el deseo por el otro”.

Deborah (31) recordó que en los comienzos de su relación cualquier momento y lugar era el propicio pero con el correr del  tiempo dejó de ser así: “En ese entonces yo no subía a su cuarto porque lo compartía con su hermano y no daba entonces nuestros aliados eran el sillón y la mesa y de vez en cuando la cama si no había nadie. Si ese sillón hablara. No me subo a una mesa desde ese entonces”, declaró. 

Para  Resnicoff caen en la rutina y dejan de hacer las cosas que hacían cuando estaban de novios. 
" El erotismo y la sensualidad sostienen la relación y cuando se casan pareciera que se olvidan y empiezan a ocuparse de otras cosas que parecen más importantes como los gastos y las responsabilidades. Pero no todo es la penetración el deseo es primordial”, explicó la especialista.

Todo demuestra que a muchos, el noviazgo los lleva de la cocina a la mesa, de ahí al sillón y así sucesivamente. Si de variar se trata los novios llevan las de ganar. Lo ideal sería que los matrimonios recuperen algo de lo que fueron de novios.

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