De puño y letra: la velocidad de la escritura revela la personalidad...

Sociedad

*Tomando en cuenta la velocidad a la que escribís, podrás saber qué tipo de inteligencia tenés y cómo se relaciona esto con tu ritmo de trabajo y tus reacciones cotidianas

La Grafología no sólo estudia la firma, la inclinación de la escritura o la presión en el trazo –entre otros aspectos-, también tiene en cuenta la velocidad de la escritura, ya que está relacionada con:

- La actividad
- La inteligencia
- La imaginación
- La eficacia en la realización de las tareas
- El tiempo habitual de reacción frente a los estímulos

La velocidad de la escritura puede medirse de manera muy objetiva y sólo requiere de un reloj o cronómetro 



En una hoja en blanco hay que escribir alguna frase sencilla, sin comas, ni puntos, simplemente la repetimos una y otra vez hast que se cumple un minuto. Cuando se cumple el tiempo dejamos de escribir aunque no se haya completado la palabra.

En este caso elegí una frase de treinta letras para facilitar su contabilización: “Percibo la suave caricia de la brisa”, pero si desean pueden elegir otra y contar letra por letra. Es importante que sea una única frase para que no se detengan a pensar qué escribir durante la toma de tiempo.

Luego contamos la cantidad de letras y sabremos cuántas fuimos capaces de escribir por minuto. Es imprescindible que lo hagamos a la velocidad habitual.

30 x  5  =  150 + 18 =  168 letras por minuto.

30 es el número de letras por cada oración completa.
5 la cantidad de líneas con oraciones completas
18 la cantidad de letras que se han llegado a realizar en la última oración antes de que se acabe el tiempo.

Resultados:

Escala de velocidades

- MENOS DE 100 LETRAS POR MINUTO: LENTA
Reflejos lentos, actividad mental tranquila, reflexiva y prudente, observación atenta, memoria perceptiva, sentido común, naturaleza serena, pasiva y poco impresionable. Tendencia natural al reposo, autocontrol, reflexión, reserva, constancia. No disfruta de actividades en las que hay que hacer varias cosas a la vez, o exigen apresuramiento. Pero a su ritmo puede realizar trabajos con detalle y precisión.


- DE 100 A 130 LETRAS POR MINUTO : PAUSADA
Inteligencia de ritmo mediano, observadora y reflexiva, que no sólo recoge datos, sino que tiene la capacidad de modificar  las cosas o en los hechos para adaptarlos a las necesidades propias o de los demás. Buena memoria. Buen ánimo. No reaccionan con gran inquietud y sobresalto ante lo imprevisto. Buscan coherencia entre sus intereses materiales y afectivos. Capacidad organizativa. Suelen preferir la subordinación al ejercicio de la autoridad. Introversión, pero con adecuada adaptación al ambiente. Habitualmente no es fácil sacarlo de las casillas.

- DE 130 A 170 LETRAS POR MINUTO : NORMAL
Personalidad equilibrada. Velocidad de razonamiento media. Logra hacer proyectos realistas y llevarlos a la práctica. Ritmo de trabajo intermedio (sin prisa pero sin pausa). Buenas relaciones sociales pero con control. Esta velocidad indica un equilibrio en todos los aspectos tanto en la inteligencia, en las emociones como en la manera de desarrollar sus actividades.

- DE 170 A 200 LETRAS POR MINUTO : RÁPIDA
Inteligencia activa en la que se suceden rápidamente las ideas y las iniciativas. Prontitud de concepto y réplica. Facilidad para representarse claramente los problemas, dominarlos y solucionarlos. Fuerza persuasiva y de ataque. Extraversión. Rapidez de acción y reflejos. Imaginación ardiente y original. Facilidad de palabra. Agitación. Pueden caer en la falta de atención y precisión. No soportan la monotonía. Inclinación hacia puestos de mando más que a la subordinación. Los sentimientos afloran con facilidad: Ansiedad. Pérdidas de control más o menos frecuentes. Impaciencia.

- MÁS DE 200 LETRAS POR MINUTO: PRECIPITADA
Actividad, dinamismo y asimilación veloz. Cierta superficialidad e imprecisión. Curiosidad. Espíritu artístico. Perspicacia. Fluidez en las ideas. Impulsividad, desorden, irreflexión. Irritabilidad e inestabilidad que pueden desembocar en impaciencia, atolondramiento y excitabilidad. Locuacidad. Espíritu temerario. Suelen meterse en problemas por hablar o actuar sin pensar.

Marigel Indart
Grafóloga Pública
Consultora Psicológica
Acompañante Terapéutica

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