Después de 40 años, una mujer volvió a ver a su madre

Sociedad

* Tras varios intentos frustrados, volvió a reunirse con su familia en Paraguay.
* Cuando era una niña de siete años, su madrina la escondió y no permitió que sus verdaderos padres tuvieran contacto con ella.

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Por NA
Una mujer se reencontró con su familia, con la que había perdido contacto hace 40 años, cuando tenía sólo 7 años y su cuidado fue encomendado temporalmente a su madrina, residente Misiones, quien decidió quedarse con ella y ocultarla de su verdadera familia, que se había radicado en Paraguay.

La historia se inició cuando los padres de María del Carmen se vieron obligados por razones económicas y laborales a viajar a Paraguay, y decidieron hacerlo sólo con una niña de pocos meses de vida, mientras que a ella la encomendaron a su madrina, residente en Misiones.

La mujer se encariñó con la niña y decidió quedarse con ella, ocultándola de sus familiares.

Poco después, cuando la madre de María del Carmen, llamada Isabel Lentini, intentó localizar a la pequeña, su búsqueda resultó

Sus padres debieron dejarla al cuidado de su madrina, quien decidió ocultarla y le impidió conocer a su verdadera familia.

infructuosa, ya que sus modestos recursos económicos no le permitieron viajar a la Argentina desde el vecino país en el que se había establecido.

Tras cuatro décadas de escuchar a su madre sobre su angustia por su hija perdida, el quinto hermano de María del Carmen -nacido en Paraguay y de nombre Raúl- decidió que era hora de encontrarla.

El hombre viajo a Misiones junto con su madre, actualmente de 72 años, pero encontraron en ruinas la casa en la que habían dejado a la mujer y no pudieron obtener ayuda en el barrio para localizarla.

Tras ese intento frustrado, el cuarto hermano de la mujer, Miguel Angel, se comprometió a encontrarla y tras recorrer varios organismos estatales, pidió ayuda a la división Búsquedas de Personas de la Policía Federal que comenzó a investigar el caso.

Tras algunos meses de averiguaciones, los agentes lograron ubicar a la mujer en un humilde barrio de la localidad misionera de San Ignacio. Tras comprobar que desconocía su origen, le comunicaron, con la ayuda de un asistente social y un psicólogo, que sus verdaderos parientes la buscaban.

Pasaron algunos días hasta que la mujer se presentó en una sede policial y con lágrimas en los ojos, accedió a reencontrarse con su madre y sus hermanos.
Un emocionado reencuentro se produjo poco después, y si bien la familia quedó disgregada entre los dos países, los lazos afectivos quedaron sellados, con la promesa de visitarse y compartir cada acontecimiento importante.

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