Condenan a Bignone a 23 años de prisión por crímenes en Campo de Mayo
En el marco del "juicio de los obreros", el último presidente de facto recibió su cuarta condena por crímenes de lesa humanidad. El ex general Santiago Omar Riveros fue condenado a prisión perpetua.
Todos los condenados recibieron además la pena de inhabilitación absoluta por el tiempo de la condena.
En tanto, fueron absueltos Roberto Julio Rossin, Alejandro Puertas y Héctor Omar Maldonado.
Los fiscales Marcelo García Berro y Guillermo Silva habían pedido penas de prisión para los nueve acusados. El Tribunal dará el próximo 5 de noviembre a las 12 horas los fundamentos de su resolución.
En sus alegatos, las querellas pidieron que los empresarios a cargo de los astilleros y las ceramistas sean investigados por su participación en los delitos de lesa humanidad contra los trabajadores.
Las víctimas de estos crímenes de la dictadura fueron mayoritariamente delegados sindicales: 28 de ellos fueron secuestrados y torturados y otros 32 también fueron desaparecidos.
Dos de las víctimas tenían ciudadanía italiana: Martín Mastinú, delegado del astillero Astarsa, que está desaparecido, y Mario Marras, obrero de Mestrina que fue asesinado. Los dos tenían fuerte militancia en el sindicato de trabajadores de astilleros.
El abogado querellante, Ciro Annicchiarico, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, sostuvo que "eran todos trabajadores, la mayoría delegados sin militancia política partidaria, y mucho menos en una organización armada, que fueron perseguidos por su condición de militantes gremiales".
El letrado añadió que "el objetivo era desactivar reclamos sindicales con una finalidad económica en beneficio de las empresas privadas".
La de este martes es la cuarta condena recibida por Bignone, el último presidente de facto. Ya fue sentenciado a perpetua por el secuestro y homicidio del militante peronista Gastón Goncálvez y el secuestro del ex diputado nacional Diego Muniz Barreto, asesinado en un simulacro de accidente. También recibió 25 años de cárcel por decenas de secuestros, entre 1976 y 1978, cuando se desempeñaba en Campo de Mayo, y otros 25 años de prisión por el robo de bebés nacidos en la clandestinidad, cuando sus madres eran prisioneras ilegales de las fuerzas de la represión.
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