De Auschwitz a un poema para Maradona: la increíble historia de Armando Fleider

Sociedad

"Papá nos dejó en medio del Mundial de Italia 90. Ahí, por todo lo que vivimos con Diego, comencé a sentirlo parte de mi familia", contextualiza el escritor Armando Fleider. En esta nota, su poema para Maradona y su historia de vida.

A los 17 años comenzó a trabajar en la revista El Grafico, pero su pasión fue más fuerte y dejó todo para recorrer el mundo. Luego de vivir varios años en distintos países, volvió y se puso su propio local de ropa. Pero un viaje junto a su esposa para conocer los campos de concentración en Auschwitz y Birkenau en Polonia, le devolvieron la pasión por la escritura. Hoy, con dos libros publicados, sorprende con “Capitán de su vida”, historia que escribió el día que murió Diego Maradona.

Hoy le digo chau a un ser humano que me enamoró sin conocerlo, no es poco. Hasta siempre comandante…. Ojalá, vayas a donde vayas, sigas siempre orgulloso de tu cinta de Capitán”. En medio de telas, maniquíes, centímetros, agujas y botones; Armando Fleider deja caer unas lágrimas mientras escribe en su cuaderno de tapa naranja. Es miércoles 25 de noviembre del 2020, Diego Maradona acaba de morir y la noticia sacude al mundo.

Y entre las personas que lloran al jugador más emblemático, se encuentra este empresario textil que decide homenajearlo en silencio, escribiendo “Capitán de su vida”, poema que forma parte de “Es Todo Uno, Delirios Escritos”, el segundo libro de este autor.

Escribo desde que tengo memoria… Muchas veces cuando siento la necesidad de decir algo, la prosa es más sencilla que las palabras”, revela Armando quien a los 17 años, recomendado por un profesor de un taller literario al que asistía, hizo una prueba en Editorial Atlántida y se ganó un lugar en la revista El Grafico. Estaba terminando el secundario en el colegio Manuel Belgrano y para un chico tan futbolero, ingresar a la revista que tanto admiraba, fue como tocar el cielo con las manos. Pero esa etapa en su vida apenas duró un año. Un viaje por el mundo, de mochilero y con amigos, fue más fuerte que el sueño de ser periodista.

Un escritor que despertó con el horror

A la vuelta de ese viaje alrededor del globo, Armando se casó con Sandra Goldberg y adquirió una marca de ropa que se dedica a la confección de los trajes y ha llegado a tener de clientes al Kun Agüero y Juan Sebastián Verón. Pero en junio de 2018, en un viaje que hizo junto a su compañera a Polonia para conocer los campos de concentración y exterminio nazi en Auschwitz y Birkenau, el guía le pidió a cada uno que expresara lo que había sentido. Y cuando llegó el turno de Armando, leyó un largo texto que en una de sus partes decía: “Yo creí en mi verdad, no en la verdad. Yo creí que la maldad eran esas frivolidades materiales por las que sufro cada día al despertar, hasta que llegué aquí…”.

Armando Fleider en Auschwitz
Armando Fleider en su local de Once

Esa historia que hoy forma parte de su primer libro “Escala de Valores”, emocionó a todos los presentes, entre ellos Adriana Domínguez Reyna, escritora de la provincia de Córdoba, quien incitó para que Fleider continuara su carrera junto a las letras.

Armando Fleider libro

Cuando su madre Susana Tenenbaum de Fleider se enteró que su hijo estaba recopilando sus historias para escribir un libro, su corazón se llenó de felicidad y decidió ayudarlo a recopilar algunas cosas que celosamente había guardado. Al final del trabajo, se tomó el tiempo para escribirle le una emotiva carta que decía: “Querido hijo, estoy muy emocionada. Creo que es un sueño más mío que tuyo. Desde que eras chico, siempre acompañé este amor que tenés por la escritura y me hacen sentir orgullosa…”. Pero Susana nunca llegó a ver el libro impreso: unos meses antes de que se terminara de armar, murió. Pero en su mesita de luz dejó estas palabras que se añadieron en el final del primer libro de su hijo.

Otra de las personas que siempre apoyó y acompañó su impulsó fue su padre Carlos, médico, quien lo primero que hizo cuando Armando nació el martes 13 de agosto de 1963, fue ponerle la camiseta de Independiente. Juntos fueron testigos de una época de gloria del “Rojo”, esa que lo convirtió en el Rey de Copas y que deslumbró a toda América y el Mundo de la mano de Ricardo Bochini y Daniel Bertoni.

Paradojas del destino, Carlos murió en medio del Mundial de Italia 90, dejó huérfano de fútbol a Armando, quien lloró como pocos cuando Argentina perdió la final de ese Mundial contra Alemania de la mano del árbitro mexicano-uruguayo Edgardo Codesal, que en los últimos minutos le cobró un polémico penal al equipo germano con el que ganó el partido.

Treinta años después, Fleider volvió a llorar a Maradona, esta vez el día de su muerte. Pero a diferencia de aquella tarde de 1990, ahora Armando se sentó y escribió uno de los poemas más emotivos que se hicieron el día que murió el Diez.

Aunque no lo conocía, como millones de argentinos, lo sentí como la muerte de un familiar. Como escribí en su momento, Diego fue una persona que me acompañó y que me hizo feliz. Admiré como todos su juego y sufrí junto a él su lucha contra los poderosos cuando sólo, decidió pelear contra molinos de vientos. Le dije chau a un ser humano que, sin conocer, marcó mi vida para siempre”, afirma Fleiser. A continuación, le dejamos su poema para Maradona.

Capitán de su vida

Uno en general se enamora de sus seres queridos, de sus amigos, puede tener incluso cierto amor por gente cercana, aunque no logren formar el círculo íntimo, pero hoy se fue una persona que en mi caso no cumple ninguno de esos preceptos, una persona que jamás conocí, pero me acompañó mucho y me hizo feliz. Seguramente alguna vez lo habré tenido cerca en la doble visera viendo a su ídolo el Bocha, porque, aunque de grande lo negó, siempre tuvo un diablo bajo la azul y oro.

Como no sentirlo cerca si disfruté y pude compartir con mi viejo sus últimos días en pleno Mundial ‘90. Me dejó rengo y mirando la llegada a la final solo.

Admiré como todos, su juego. Sufrí junto a él la lucha contra los poderosos cuando solo peleaba contra molinos de viento. Lo critiqué también, por qué no. Me enojé, claro que sí, por algunas declaraciones cuando ya no era la persona que nos llenaba con su lucidez y tiraba frases dignas al estilo Groucho Marx. Pero bueno, también entendí que estaba preso de una enfermedad que tal vez no lo dejaba ser consciente de sus actos. Bueno, nada, hoy despido una parte importante de mi querida adolescencia, no a un ídolo, no a un dios, menos al hombre perfecto.

Hoy le digo chau a un ser humano que me enamoró sin conocerlo, no es poco. Hasta siempre comandante, ojalá vayas adónde vayas sigas siempre y orgulloso con tu cinta de capitán.

Armando Fleider libro

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