Don Carlos, un peregrino que cumple promesas ajenas

Sociedad

*Un insólito servicio on-line ofrece cumplir las promesas de otros.
*Su propulsor es Don Carlos, un peregrino profesional que, a cambio de una "módica" suma de dinero, se dedica a cuestiones de la fe.
*Parece que se hace dinero al andar… y al cumplir las promesas ajenas.

En tiempos de delivery ya nada asombra. La comodidad de la gente ha alcanzado límites superlativos y muchos saben que satisfacer ciertas necesidades resulta un muy buen negocio.
 


Según Don Carlos, el "Pagador de Promesas" era una figura tradicional y muy querida en la Edad Media.    


El caso de Carlos Gil, un portugués devenido en “Pagador de Promesas”, resulta curioso por tratarse de cuestiones de fe. Don Carlos es una especie de peregrino profesional que ofrece sus servicios a través de una página en Internet, retomando —según sus propias palabras— “una figura tradicional y muy querida en la Edad Media, a quien recurrían las familias más pudientes para que, en nombre de ellas recorriese  los Caminos Sagrados y también, en su nombre, hiciese un pedido o agradecimiento.”


 


Su especialidad es cumplir con las promesas de otros en el Santuario de Fátima. No importa el lugar donde el promesante se encuentre, allí estará Gil para hacer su “sacro-oficio o trabajo sagrado” como a él le gusta denominarlo. Obviamente, no antes de que el cliente haya desembolsado 2.500 dólares. Este trámite también lo facilita don Carlos: a través de su buen diseño de página le da las opciones para hacer efectivo el pago por medio de un depósito o transferencia bancaria a su cuenta o bien con tarjeta de crédito.


La travesía a pie se puede evitar contratando a Don Carlos y desembolsando 2.500 dólares.    


Pero claro, ahora viene la pregunta del millón, o para ser más exactos la de los 2.500 dólares: ¿qué garantía hay de que Carlos Gil cumplirá con lo anunciado? Para eso también hay respuesta: llevará un “certificado” que irá sellando por el paso de diferentes Alcaldías, Iglesias o comercios, hasta poner fin a su recorrido a pie en el Santuario de Fátima donde obtendrá el último sello.



La oferta está en pie y usted decidirá si hace extensible su fe al “Pagador de Promesas”. 

           

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