La Plata: delincuentes balearon a un chofer de Uber en un intento de asalto
La policía investiga las cámaras de seguridad para dar con los culpables del caso.
Un chofer de una plataforma fue baleado tras resistirse a un intento de robo en la localidad de Villa Elvira, La Plata. El hecho ocurrió durante la noche del jueves, en la calle 78 entre 11 y 12, cuando el conductor, un hombre de 57 años domiciliado en Ensenada, acababa de finalizar un viaje y fue interceptado por dos motochorros que se movilizaban en una motocicleta 110cc.
Los asaltantes intentaron robarle el vehículo, pero al no lograr su objetivo le dispararon en dos ocasiones. El chofer recibió un balazo en la cadera y otro en el brazo derecho. Personal policial y una ambulancia del SAME acudieron tras un llamado al 911 y trasladaron a la víctima al Hospital San Martín, donde se constató que las heridas no comprometían su vida.
Por el momento, los agresores permanecen prófugos y la investigación continúa a cargo de las autoridades policiales. Los investigadores analizan las cámaras de seguridad de la zona para tratar de identificar a los responsables del ataque, que volvió a generar preocupación entre los trabajadores de aplicaciones y los vecinos del barrio.
Las demandas por mayores medidas de seguridad y controles específicos siguen en aumento, mientras el temor y la incertidumbre condicionan el trabajo diario de los conductores de plataformas.
Un hecho similar ocurrió en marzo en la zona norte de La Plata, cuando una conductora de Uber fue víctima de un asalto a manos de dos personas que fingieron ser pasajeros. El episodio sucedió en el cruce de las calles 12 y 507 bis, donde los agresores atacaron a la conductora con gran violencia para robarle sus pertenencias. Este tipo de ataques contra conductores de aplicaciones de transporte se ha vuelto cada vez más frecuente en la ciudad.
Ante esta creciente ola de violencia, la incertidumbre para quienes trabajan como conductores de Uber y otras plataformas se vuelve una constante diaria. Cada viaje representa un riesgo impredecible: no saber quién sube al asiento trasero, si un trayecto aparentemente común puede transformarse en una emboscada, o si al finalizar la jornada podrán regresar sanos a sus hogares. La falta de respuestas concretas y de políticas de prevención efectivas profundiza la desazón en un gremio que, pese a los constantes llamados de alerta, se sigue sintiendo desamparado tanto por las empresas como por las autoridades. Mientras los casos se acumulan y los agresores actúan con creciente impunidad, muchos conductores evalúan abandonar la actividad, aunque la necesidad económica los obligue a seguir exponiéndose cada noche en las calles.
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