El divorcio y los hijos
La psicóloga Andrea Saporiti, miembro de la Fundación Proyecto Padres, propone un eje a tener en cuenta para recorrer todas las etapas de un divorcio: “Si bien es un consejo ya clásico, es importante señalar que lo que se separa es la pareja pero el vínculo como padres sigue intacto”.
- En la etapa de crisis previa hay que cuidar el clima en la casa: evitar al máximo las discusiones delante de los chicos y prestar atención también al lenguaje no verbal: muchas veces los hijos están más pendientes de lo que no se dice con palabras pero se expresa con el cuerpo, con actitudes, miradas, etc.
- Una vez tomada la decisión, los primeros que tienen que enterarse del divorcio son los chicos y, después, debe comunicarse al resto de la familia y a la escuela.
- En el momento de comunicarles la decisión a los hijos tienen que estar presentes ambos padres.
- Para decidir cuánto informar y si es bueno o no explicar el motivo de la separación, hay que tener en cuenta la edad de los hijos. Siempre hay que decir que son situaciones íntimas de la pareja las que llevaron a esa decisión, que no significa que perderán a su papá y a su mamá.
- El mensaje tiene que ser concreto y preciso y debe dejar muy claro que los hijos no tienen culpa ni responsabilidad en esa decisión.
Durante el divorcio
- No crear alianzas con los hijos buscando que se pongan de una de las dos partes.
- Si hay un tercero, es importante respetar los tiempos de los chicos en relación al momento de conocer a la nueva pareja.
- Ser coherentes con lo que se dice y lo que se hace. Cumplir las promesas, por ejemplo, con respecto a los momentos de encuentro de los chicos con el padre que se va de la casa.
- Mantener a los hijos lo más alejados posible de los detalles del proceso judicial.
- No hablarles mal de la otra parte. Buscar ayuda profesional si la angustia es mucha y cuesta contenerse frente a los hijos.
Después el divorcio
- Tener en cuenta que, por bien que se lleve, la separación de los padres provoca sufrimiento en los hijos. Que necesitan un tiempo de adaptación.
- Organizar la nueva vida de los hijos buscando cierto orden pero manteniendo también cierta flexibilidad: es bueno que tengan días establecidos para ver al padre con el que no conviven, pero si alguna vez los chicos piden algún cambio, hay que respetarlo.
- Mantener la mayor cantidad de rutinas y actividades tal como eran antes del divorcio. Evitar, en lo posible, cambios de escuela y mudanzas. Cuidar que los chicos no se conviertan en “hormiguitas viajeras”.
- Estar atentos al bajo rendimiento en la escuela, a la falta de concentración, al aislamiento, a las situaciones de conflicto con los amigos, a los adolescentes que empiezan a salir compulsivamente.
- Si se observan actitudes que preocupan a los padres, hacer una consulta con un profesional.
Los hijos no toman la decisión de un divorcio, pero asumen la mayor parte de sus consecuencias, por eso es fundamental mantener un diálogo fluido entre la pareja de padres y una actitud que ponga en primer lugar el bienestar de los chicos.
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