El fenómeno motochorros: robos muy violentos y a gran velocidad

Sociedad

*Los motochoros saben cómo robar. Son rápidos, intrépidos y escurridizos. Nadie los controla. Y ellos siguen por las calles de la Ciudad.
*¿A qué se debe este fenómeno? ¿Qué sucede en otros países y qué medidas se toman para contenerlos?

Rápido. Desde el momento en que se suben a una moto y marcan su blanco ya piensan en huir. Violento. Porque la violencia paraliza a sus víctimas y así no pueden resistirse. No dudan en disparar y matar si alguien les impide la fuga luego del crimen


 


Esas son las dos características principales del fenómeno “motochorros", una modalidad delictiva que se beneficia con el tráfico y las calles atoradas de gente, donde es más fácil mimetizarse, hacerse parte del paisaje y escapar. Y donde los policías tienen mayor dificultad para llegar con sus patrulleros al lugar del crimen y luego, si pueden, perseguirlos.


 


El martes último en una joyería en Libertad y Corrientes, en hora pico, a metros del Palacio de Tribunales y a una cuadra del Obelisco, dos hombres con armas de grueso calibre bajaron de una moto para robar un local. Se tirotearon con un policía y remataron en la cabeza a quien intentó evitar el asalto. Subieron a la moto y escaparon. Todo en apenas minutos.

Es una modalidad de robo tremendamente violenta, por la velocidad que necesita el motochorro para huir. Se mezclan entre otras motos y atraparlo en un tránsito congestionado como el de una ciudad es muy difícil. Por eso se le escapan a la Policía”, comenta a minutouno.com Edgardo Frigo, coordinador del Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad.

Otra característica es que por lo general, según el especialista, “lo realiza gente joven, con estado atlético que, si necesita, deja la moto abandonada y sale corriendo o se mete al subte, porque su idea es robar y salir lo antes posible”.

“El delincuente es racional. Tiende a usar el método que le da mejor resultado. Cuando elige un tipo de modalidad de robo, lo hace porque le permite cometerlo y escapar. Por eso es tan violento y suele haber heridos. Porque la violencia paraliza a la víctima; eso le permite actuar rápido”, agregó Frigo.

En ese sentido, el Laboratorio de Investigaciones sobre Crimen, Instituciones y Políticas de la Universidad Di Tella enmarcó la modalidad del “motochorro” -junto a otras que implican contacto con el delincuente y existencia de una amenaza física- dentro de la categoría “robo con violencia”, que según un estudio de esa universidad “constituye el 50 por ciento de los delitos”.


 


Otro informe anterior, realizado a principios del año pasado, destacaba que el 70 por ciento de los delitos se cometen en la vía pública.


 


Un fenómeno latinoamericano



Pero esta no es una modalidad exclusiva de la Argentina. Si bien en Colombia son conocidos los motosicarios -asesinos a sueldo que matan al transeúnte marcado en forma rápida para luego huir-, los motochorros sacuden desde hace años ciudades de alta concentración urbana como en San Pablo y México DF.

“Allá no se puede andar, no sólo roban un comercio o la cartera, si no que se ponen a la par de otro vehículo, le tiran al conductor por la espalda y huyen”, comenta Frigo.

En esos países debieron aplicar medidas específicas. En Bogotá, los motociclistas usan pechera fosforescente y casco con el número de matrícula del vehículo, y tienen prohibido viajar más de una persona por moto. En México, la policía tuvo que crear un cuerpo especial, la Policía de Caminos, integrado por 50 mil efectivos en moto, pero aún están lejos de resolver el problema.

Fuentes del Gobierno porteño afirmaron a minutouno.com que la única medida con la que podrían ayudar es con la aplicación de más cámaras de seguridad en las calles, pero que el asunto depende fundamentalmente de la Policía Federal. Un cuerpo de seguridad que parece pasmado por esta forma de robo, tan veloz como violenta.

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