El increíble santo negro de los cigarrillos

Sociedad

Se llama Petrovelo. Es un santo brasilero y llegó a nuestro país hace 20 años. Según cuenta la leyenda, su figura remite a un curandero que realizaba milagros en San Salvador de Bahía, tierra donde los sanadores y los chamanes son moneda corriente.

En la Argentina su mito fue creciendo. Desde que la santería "Baltazar", a media cuadra de la estación Liniers y justo frente a la Iglesia de San Cayetano, instaló a Petrovelo en el fondo de su negocio, cada vez más personas se acercan especialmente para pedir que les cumpla un deseo.

“El negrito de la buena suerte”, tal como lo llaman, hoy en día es venerado por cientos de personas que diariamente se acercan hasta la santería sólo para verlo y tocarlo.     

A cambio, la gente le ofrece principalmente cigarrillos ya que según cuentan, el curandero brasilero fumaba mucho, inclusive mientras sanaba a alguien.

Pero no sólo cigarrillos recibe, también chocolates, caramelos y toda clase de golosinas, que son depositadas en una pequeña canastita que sostiene con ambas manos.

“El negrito de la buena suerte”, tal como lo llaman, hoy en día es venerado por cientos de personas que diariamente se acercan hasta la santería sólo para verlo y tocarlo.

Algunos le frotan los pies, y hasta le regalan ojotas y ropa “para vestirlo distinto”. “Una señora que tenía serios problemas para caminar, le dejó un par de alpargatas, y asegura que gracias a eso se curó”, cuenta a minutouno.com Mary, dueña de la santería.

Algunos le frotan los pies, y hasta le regalan ojotas y ropa “para vestirlo distinto”.     

Según ella los milagros se cumplen. “Por este motivo, Petrovelo no tiene valor, es una escultura de yeso impagable”, explica.

Créalo o no, el santo negro, lleno de cigarrillos y algún que otro caramelo envuelto, genera un a devoción tal que hasta Luis, un fumador empedernido, confió que “aunque me cuesta, le dejo un faso, y me prendo otro al salir del negocio”.

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