El mal uso de los cuatriciclos puede causar más muertes

Sociedad

* Pese a que está prohibido los menores conducen esos rodados en Pinamar y Cariló.
* Tanto los que los alquilan como las autoridades, se negaron a hablar con minutouno.com.
* Los fabricantes de los cuatriciclos advierten sobre el riesgo de muerte si más de una persona viaja en el mismo vehículo.

Las imágenes de los noticieros y de las revistas muestran a los menores conduciendo –en muchas oportunidades acompañados por otro niños-  cuatriciclos en Pinamar y Cariló. minutouno.com intentó sin éxito comunicarse con los comercios que alquilan dichos vehículos, como así también con los responsables de fiscalización para comprobar si están llevando a cabo los controles correspondientes para que no ocurran las tragedias de años anteriores.


 


Lamentablemente más chicos pueden perder la vida en sus vacaciones en las travesías en cuatriciclos como ocurrió con Natali Cherepinsky, que falleció a los 15 años el 29 de julio de 2005. Y no solo conduciendolos, como en este caso, sino también por la imprecia de los menores, que en más de una ocasión mataron o hirieron a chicos que estaban jugando tranquilamente en la playa.

La familia de Tali, como llamaban a Natali sus familiares y amigos, había contratado una travesía -varios cuatriciclos seguían a un guía que los orientaba- y a 200 metros del lugar donde debían entregar los vehículos, el suyo se clavó hacia delante y se dio vuelta ocasionándole una fractura de cráneo seguida por un paro cardiorespiratorio según el informe que entregó el hospital de Pinamar que atendió a la menor.

“Esto es un gran negocio. Juegan con la vida de la gente. Yo a Tali no la voy a recuperar, pero ojalá esto sirva para evitar otras muertes”, señaló a minutouno.com Hugo Cherepinsky, su papá, quien admite su parte de culpa en el hecho, como responsable de su hija, pero que igualmente inició acciones legales contra quien organizaba, y todavía lo hace, la travesía, ya que es quien debe estar informado sobre las reglamentaciones y saber a quién puede rentarle un vehículo y a quién no.

Tanto en Pinamar como en Cariló se aplica el Código de Tránsito de la Provincia de Buenos Aires (Ley 11.430) que prohíbe que todo tipo de vehículos sea conducido por menores de 17 años e impide la circulación de los que no tienen patente. Ninguno de estos cuatriciclos la tiene.

Los mismos fabricantes, en su mayoría automotrices janponesas, colocan en los rodados unos stickers en la parte trasera de los mismos en los que advierten sobre la desestabilización y el riesgo de muerte en caso de que más de una persona se encuentre a bordo del cuatriciclo.

 Además, para los cuatriciclos de más de 50 centímetros cúbicos de cilindrada no se puede conducir sin licencia y obliga al conductor a usar casco. “Cuando compramos la travesía no nos ofrecieron ningún casco y los que dan ahora son de plástico y se parecen a los que utilizan los obreros de la construcción”, expresó Cherepinsky, que le inició una causa penal a Carlos Bourimborde, el dueño de Motorrad, el comercio donde alquiló los cuatriciclos. minutouno intento comunicarse con Bourimborde, que no respondió los llamados.



A las personas que alquilan esta clase de rodados solamente les exigen firmar un contrato de responsabilidad civil en el que se responsabilizan a pagar los gastos de reparación del ante un posible choque.



Cherepinsky pidió la suspensión de esta actividad en Cariló –medida que aún no recibió una respuesta de la jueza de Dolores que entiende en la causa- para hacerlo extensivo al resto de la costa.

Tali no fue la única víctima

Lamentablemente el caso de Natali Cherepinsky no es un hecho aislado. Los que siguen son solo un puñado de ejemplos:


 


En enero de 2003. Brian, el hijo del piloto Ariel Bakst ganador del Campeonato Argentino de Pilotos, también encontró la muerte en una fallida maniobra cuando conducía un cuatriciclo.Tenía 15 años.


 


Al año siguiente, Lucas Matías Moroz, de 25 años, perdió la vida durante una travesía guiada cuando chocó con un alambrado, en medio de un predio habilitado por la comuna de Pinamar.

En el primer día de 2007 Francisco Leobono (14)  murió al caer de un cuatriciclo, en el que viajaba acompañado de dos amigos sin el casco reglamentario, en una zona de médanos y dunas en el balneario bonaerense de Claromecó.

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