El marido de la bailarina asesinada sigue preso y quedó a un paso de ir a juicio oral por su crimen
La Cámara Penal 2 de Morón confirmó hoy el procesamiento con prisión preventiva del dueño del
boliche Pinar de Rocha, Daniel Bellini, por el crimen de su pareja, la bailarina Morena Pearson, hallada muerta de un balazo en la cabeza en marzo pasado.
De esta manera se ratificó la medida dispuesta el 24 de abril pasado por el juez Gustavo Robles, quien procesó al empresario bajo el cargo de "homicidio simple", un delito que contempla penas
de entre 8 y 25 años de prisión.
El empresario fue trasladado de la comisaría de Castelar Norte a la Unidad Penal de Ituzaingó, donde tiene que esperar a ser enjuiciado, lo que podría ocurrir en un lapso no menor a un año. Tras esta decisión, la causa ingresará a una etapa "de pruebas", donde las partes deberán ofrecer elementos que pueden ser importantes para la investigación.
Luego, el juzgado de primera instancia de Morón deberá dar por cerrada la instrucción y elevar la causa a juicio oral, aunque previo a esto tendrá que dar vista a todas las partes: al fiscal, la defensa de Bellini y la querella.
La medida fue ratificada a pesar de los últimos peritajes que se habían realizado sobre el imputado y el cadáver de la sensual bailarina. En aquel entonces, dos peritajes químicos hechos en La Plata determinaron que no había polvora en la las manos de Bellini ni en las de la bailarina.
En el caso de Pearson se debió a que fue sometida a un lavaje cuando se hallaba en terapia intensiva en el Hospital de Haedo tras ser baleada, pero para la situación de Bellini era un dato esclarecedor.
Sin embargo, la Justicia no hizo lugar a este peritaje y confirmó la prisión preventiva para Bellini, quien se encuentra acusado de "homicidio" y "portación ilegal de arma de guerra", en relación a la pistola que realizó el disparo fatal.
El empresario, de 58 años, tenía en su poder una pistola calibre 9 milímetros con mira láser que fue encontraba junto a la bailarina cuando apareció baleada, alrededor de las 6:30 del 14 de marzo.
La joven presentaba un tiro en la cabeza y estaba dentro de la casa que compartía con Bellini en la calle Brasil y avenida Rivadavia, de Haedo, frente al boliche Pinar de Rocha.
Bellini, que tenía una hija de dos años con Pearson, declaró que antes de que su mujer fuera encontrada herida ambos habían salido del boliche y fueron directamente hasta su casa, donde
mantuvieron una discusión y hablaron de separación.
Tras ello, regresó al boliche, pero a los 20 minutos volvió a su casa y encontró a Pearson tirada en el vestidor de su habitación sobre un charco de sangre y con una pistola en la mano. Por eso, desde un primer momento abonó la hipótesis de que su mujer se había suicidado por sus problemas de depresión y anorexia.
Según las tomografías del cráneo de la víctima y del testimonio de los médicos, el disparo mortal fue de derecha a izquierda y no de izquierda a derecha como sostuvo el primer médico policial que
revisó el cadáver.
Este peritaje es compatible con la hipótesis del suicidio, pero el fiscal no cree esta versión y por eso acusó a Bellini.
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