El timing casamentero o las fiestas que estresan invitados
* Las fiestas tradicionales ya no van más, y ahora los novios preparan actividades múltiples en sus festejos.
* Tres wedding planners hablaron con minutouno.com y explican el motivo de esta movida y cómo hacer un encuentro divertido sin que resulte agotador.
Los casamientos se han transformado en una actividad cuasi estresante. Y no sólo para los novios -que hipotecan su vida y sus bolsillos con la organización- si no para quienes concurren, muchas veces, desprevenidos del trote que les espera.
Comidas de distintos sabores, olores y procedencias, ritmos extraños que atentan contra caderas poco entrenadas y actividades que obligan al invitado a no poder estar sentado ni 20 minutos en su mesa (si tiene la suerte de caer en una y no en los muy modernos pero poco cómodos “lounge”) son algunos de los "males" del asistente a los casorios fashion.
Pero como a caballo (o boda) regalado no se le miran los dientes, minutouno te cuenta los cómo y por qué de las nuevas wedding parties, para que puedas disfrutarlas.
Hay que saber hacer los "breaks", para no cansar
Laaaargaroooon. En total pueden llegar a ser 12 horas las destinadas, así que es mejor ir descansado y listo para la acción. Para una boda nocturna hay que pensar que la preparación puede comenzar a las 18 y el trajín terminar a las 6 AM, en el medio hay que aguantar de pie una ceremonia religiosa, viajar hasta un salón de fiestas (cuando no a una quinta o campo, que está tan de moda y es tan in) y bailar y comer, bailar y comer, bailar y comer y…..bailar y comer!!
Carlos Belaunzarán, directivo de la empresa de organización de Eventos “Cinco Sentidos” nos explica el motivo del nuevo training casamentero. “Se trata de darle un ritmo diferente, que el evento sea ágil, dinámico. Porque si se llena de comida durante las primeras dos horas puede dar sueño, lo ideal es contenido continuo y que la gastronomía se flexibilice”, explicó.
Así ya no hay más eternas sobremesas y el invitado cumple un rol activo en el evento. Los más jóvenes –casi lo únicos que sobreviven al trajín- se divierten y los mayores tienen algo entretenido que mirar y no sólo comentar el “parte de difuntos de la familia” ni las abuelas competir por quién tiene hijos/nietos y demás parentela, más virtuosa.
Raros casamientos nuevos
Para la wedding planner Paola Madlel, dueña de la empresa santafesina “Glam Bodas”, " en el interior del país se sigue usando más el formato antiguo”, explicó a minutouno.com. Así, y de acuerdo al orden tradicional, primero llega la recepción, seguida por la cena, el postre y, recién dos largas horas después, arranca el baile inaugurado por el vals de los novios. Se tira el ramo, el flamante marido intercambia ligas, mesa de dulces y a otra cosa mariposa.
Sin embargo, Madlel aclara que cada vez son más los flamantes tortolitos que quieren ser parte de la nueva movida de “casamientos trote”. “El intercalado sirve para gastar las calorías consumidas por eso no es recomendable dar mucho alcohol de entrada porque la gente se ´relaja mucho´ y es difícil incentivarlos para bailar”. También comentó que esta estructura “es muy parecida a los festejos de la colectividad judía donde la gente se levanta permanentemente".
Para los especialistas, el intercalado de actividades tendría como fin evitar los altibajos y, aseguran, garantiza que los invitados se queden más tiempo. Según Patricia Baril de“Eventos Chess” el timing diferente sirve para ofrecer más variedad y creatividad. "Están los novios más formales que buscan las fiestas más típicas y los que quieren darle algo más a los invitados".
En cuanto al presupuesto puede variar o no. Si lo único que se hace es solamente intercalar al catering con baile, no hay diferencias entre los dos tipos de festejo aunque “si le van agregando servicios y actividades el presupuesto se incrementa”, aclaró Baril.
Gracias…pero no
Extraño mundo el de las fiestas, algunos quieren “colarse” o se prenden en todas para comer "rico y gratis” y están los que deciden bajarse. Ese es el caso del del matrimonio de Adolfo, de 66 años, y Ana Caballero, de 65 quienes ven en este tipo de fiesta un calvario que significa un desgaste agotador y sin sentido, que decidieron hacer público en el diario La Nación el domingo.
En el anuncio-despedida aclaron: "Adolfo Caballero y Ana Fontán Balestra de Caballero solicitan por este medio a familiares y amigos no ser invitados a futuras recepciones de casamientos, considerándolos cumplidos con la simple participación de los mismos. Desde ya, agradecen una buena interpretación de este pedido, basado exclusivamente en la saturación de compromisos sociales".
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