El trabajo de modelo vivo: entre la fantasía y el arte de posar
- Posar desnudo frente a muchas personas, mantener posturas y también cambiarlas acudiendo a la imaginación propia, son algunas de las tareas que desempeñan estos modelos.
- Una situación que deja volar la fantasía hasta niveles inexplorados pero que refleja simplemente arte.
Objeto indiscutible de fantasías -sobre todo masculinas-, el trabajo de “modelo vivo” permanece en las penumbras de las labores. ¿Quiénes son, cuánto ganan, qué rasgos ostentan que los convierten en mejores o peores, cómo son elegidos y cuál es la relación con sus “jefes”, quienes limitan su trabajo a permanecer horas en idéntica posición desnudos?
Lo cierto es que este trabajo incita a que la imaginación vuele alto y a que las fantasías cabalguen a rienda suelta. Pero lejos está este oficio de acercarse, al menos un poco, a eso que puede llegar a elucubrar la mente.
La responsabilidad, la profesionalidad y la predisposición cotizan mucho a la hora elegir a alguien que sirva de modelo para alumnos dispuestos a aprender a dibujar o esculpir la figura humana. Y la mayoría están relacionados con el ambiente del arte ya sea desde el teatro, la danza o la fotografía, entre otras disciplinas.
Por su parte, su colega Gustavo Ibarra hizo hincapié en la responsabilidad y en la posesión de una especie de eso que se dice "ángel" ya que “son condiciones imprescindibles. Me refiero a la asistencia y también a la puntualidad. Además debe ser fuente generadora de motivación. Debe transmitir 'algo'. Y eso se tiene o no se tiene. Los modelos vivos son el punto de partida de un trabajo. Una especie de musa inspiradora “.
Estos requisitos pueden hacer volar la imaginación de cualquiera que presencie una clase. Sin embargo, esto no sucede. “Nadie mira otra cosa que no sea aquello que requiere de concentración para lo que tiene que hacer”, sentenció Goldhar.
Mientras, Ibarra sostuvo que los principiantes suelen sentirse inhibidos “ya que no es común ver a una mujer u hombre desnudos enfrente de una clase pese a saber cómo es la anatomía de ambos. Pero luego se acostumbran y el desafío pasa por resolver una cadera o una espalda y no hay otra observación más que esa”.
“Para mi es re normal. Las primeras clases veía que los varones se exaltaban si el modelo era mujer. Pero con el correr del tiempo pasa a ser natural. Es una clase. Uno va, dibuja, termina la hora y se va”, contó Gabriela (22), estudiante de Bellas Artes.
En tanto, la modelo viva Sabina Faggiani (28) corroboró lo antedicho: “La relación con el alumno es de mucho respeto y cordialidad. Para la gente que está dentro del medio es más que natural. Cuando llega el descanso me pongo la bata y soy una más”.
Lorena Vivent también modelo vivo, coincidió con su colega y sostuvo que “hay mucho respeto de ambos lados. Los alumnos son muy tiernos. Yo sólo trabajo con pintores y dibujantes porque tuve una mala experiencia con un fotógrafo. Pero nunca con las clases, los chicos son muy calmos y sólo observan”.
En el caso de Sabina el modelaje es su fuente de ingresos desde hace seis años. “Yo soy actriz y un día estaba haciendo una muestra y los chicos de la escuela de fotografía de la esquina del teatro fueron a verla y me preguntaron si me animaba a hacer fotos desnuda y les dije que si porque para el artista el pudor es un tema a trabajar. Las hice y me sentí muy cómoda. A partir de ahí el boca en boca me hizo seguir con este trabajo”.
Lorena también empezó hace alrededor de siete años cuando un profesor de la carrera de Bellas Artes le hizo la propuesta. “Mi profesor de Pintura y Dibujo me pidió de posar como modelo vivo para un trabajo y yo le dije que no tenía problema. Siempre estuve del otro lado, del que mira y dibuja. Y esta vez se daba de estar en ese otro lugar, el del que posa. Y me gustó”.
Para esta joven chilena la primera vez que posó tuvo que enfrentarse con “la timidez”. Pero eso no le impidió seguir adelante: “La curiosidad y la admiración por el trabajo del otro me llevaron a arriesgarme y seguir. Al principio me costó pero después te liberas. Así, llamé a diferentes pintores ofreciéndome como modelo”.
Cuánto gana un modelo vivo
Los modelos vivos cobran por hora y se mueven por el boca a boca. Trabajan en talleres, facultades o atelliers y cobran entre $15 y $30 por hora. Suelen trabajar alrededor de 45 minutos con un descanso de 15.
“Se les paga por hora y con cada modelo hay un arreglo diferente pero en promedio se paga $20 la hora y es común que trabajen entre tres y cinco horas por día”, explicó Ibarra.
Para Sabina el trabajo de modelo vivo es su principal fuente de ingresos: “Yo estoy nueve horas por día modelando con descanso y este es mi principal ingreso de dinero y mi único trabajo con el cual sustento el resto de mis actividades artísticas”.
El caso de Lorena es diferente: “Trabajo de mesera en un bar y con eso me pago el alquiler. Mientras, modelo cuatro horas por semana”.
Los modelos vivos tienen que ir adaptando su cuerpo a las necesidades de los dibujantes. Muchas veces deben permanecer inmóviles por un tiempo prolongado y otras, moverse continuamente adquiriendo posturas incómodas.
“Aquellas poses complicadas para el cuerpo suelen no mantenerse por más de 15 minutos, por ejemplo para dibujos de musculatura. En cambio, aquellas que no requieren mayor esfuerzo pueden mantenerse hasta por 40 minutos”, explicó Lorena.
Es así, algo que para el que está fuera del mundo del artes es inconcebible para los de adentro es más que natural.
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