El piquetero y el mal recuerdo de los tonton macutes haitianos

Sociedad

*Los "tonton macutes" eran un grupo de choque que Duvalier, el presidete de Haití, usaba para acallar por la fuerza las voces opositoras y que el pueblo bautizó así por tratarse de la versión haitiana del "hombre de la bolsa".
*El 25 de marzo, la imagen de las fuerzas de D'Elía actuando en Plaza de Mayo produjeron,a nivel mundial, una remembranza de la Haití sangrienta del gobierno de Duvalier.

“... la Constitución es de papel, la bayoneta es de fierro”,  expresa un viejo proverbio guerrero de Haití, un país constantemente asediado por una forma de  violencia socio política muy similar a la que sacudió a la Argentina horas atrás, cuando el piquetero oficialista Luis D´Elía arremetió frente a diversas cámaras de televisión, golpeando a diestra y siniestra imbuido por el cínico deleite de quien se sabe impune.

Las escenas de los incidentes en el centro porteño se difundieron por todo el planeta y desempolvaron de la historia reciente una pesadilla que el mundo civilizado intenta dejar en el olvido: el recuerdo de los tristemente célebres tonton macutes, una fuerza de choque sanguinaria y brutal del dictador haitiano Francois Duvalier, también conocido como “Papá Doc”.

La fuerza de choque en que se convirtió una otrora organización social como la que hoy conduce el polémico piquetero oficialista, hace intuir en sus presentaciones públicas que cada vez se acerca más a la delgada línea roja donde la muerte de los opositores aguarda siempre latente. Y nadie hace nada por detenerlo antes de que se produzca la tragedia.

Pero... ¿quiénes fueron los tonton macutes que el mundo recordó al ver la golpiza que propinó el propio D´Elía y algunos de sus hombres cuando se lanzaron a la “recuperación” de la Plaza de Mayo como si fuera la toma de la Bastilla...?

Haití es una nación caribeña, la segunda en todo el Continente en obtener su independencia después de los Estados Unidos. En 1957 hubo elecciones presidenciales y  la población eligió mayoritariamente al entonces denominado “Papá Doc, el médico de los pobres”, un doctor que realmente había ejercido la medicina en los sectores más paupérrimos de un país de por sí empobrecido como fue y sigue siendo Haití. Como Luis D´Elia, “Papa Doc” comenzó su peregrinación en la política sirviendo a los más carenciados hasta que posteriormente fueron ellos la excusa para utilizar la violencia desenfrenada contra todo aquel que no congeniara con sus ideas.

Al llegar al poder, Duvalier creó una especie de guardia pretoriana al margen de las fuerzas de seguridad haitianas, una “policía esotérica”  cuyo nombre original fue “Voluntarios para la Seguridad Nacional”, pero que la población enseguida bautizó como “tonton macutes”, a raíz de un cuento haitiano que se usa para asustar niños y en el que se menciona a “un hombre de saco” (equivalente al “hombre de la bolsa” que se contaba hasta hace medio siglo en la Argentina)... “Si no comés o te portás mal viene el hombre de la bolsa”  se les decía a los niños en algunos hogares de nuestro país. En Haití, quien aterrorizaba a los infantes en esas leyendas absurdas eran los tonton macutes.

Hordas que sustentaban su accionar apoyadas por el vudú (de allí lo de “policía esotérica”), “bendecidos” por brujos que decían convertir a los muertos en seres vivos (los famosos zombies no nacieron en Hollywood, sino que el cine los tomó de la cultura haitiana) y financiados por dineros públicos, fomentaron décadas de sangre y luto persiguiendo a todo opositor que osara desafiar la política de “Papá Doc”.

Salían a la calle con palos y fierros a intimar opositores de la misma forma como lo hizo el piquetero contra los movilizados pacíficamente en contra del discurso oficial. Las escenas de personas con las cabezas rotas, sangrando por doquier tras ser apaleados por los tonton macutes dieron la vuelta al mundo y merecieron la repulsa general del mundo civilizado. Y la imagen internacional de Haití fue un calco de lo visto este 25 de marzo en la Plaza de Mayo, aunque por suerte en el centro porteño solo hubo algunos contusos, ninguno de gravedad.

No es bueno para la Argentina que el mundo compare a estas fuerzas piqueteras con aquella criminalidad de los tonton macutes. Y peor sería que dentro de algunos años en vez de asustar a los niños con “el hombre de la bolsa” se los termine amenazando con un “Portate bien y hacé los deberes porque si no llamo a Luis D´Elía”.

Dejá tu comentario