Emociones positivas, autoestima, superación: claves para ser feliz

Sociedad

Una de las definiciones más simples, pero que engloba problemas complejos, es que el psicólogo Bernardo Stamateas calificó como lo “tóxico”, y que se puede aplicar, depende el caso, tanto a nuestros propios sentimientos como a las personas que nos rodean. Eso “tóxico” lejos de ayudarnos a desarrollarnos, a mejorar, o simplemente a ser felices, parece producirnos todo tipo de problemas y nos “intoxica” con su negatividad.

Entrevistado por Chiche Gelblung en “Chiche en Vivo”, Stamateas reflexionó primero sobre lo que define como las “emociones tóxicas”: “Suelen ser el apego, la dependencia, la simbiosis con otras personas. Cada uno es responsable de las emociones que tiene. Cuando uno recupera el control de su mundo emocional, recupera ese control, puede manejarlas de una manera positiva”, afirmó el especialista.

Otro de los conflictos suele ocurrir cuando uno no se permite exteriorizar las emociones. “Es importante darme permiso para sentir lo que siento. Emociones como la tristeza, el miedo, el enojo, la inseguridad, el estrés; son todas emociones normales, pero cuando no fluyen, se pudren. Por ejemplo: muere alguien. Surgen sentimientos como la tristeza, la bronca. Si guardo el duelo por esa cosa cultural de ‘no tengo llorar, tengo que estar fuerte’, la emoción se encapsula y la mandamos a un órgano de nuestro cuerpo. Nos enfermamos”.

Stamateas destaca que lo más importante es conocer cómo funcionan los sentimientos, entenderlos para darles un uso positivo. “Los libros de autoayuda, que llamo de crecimiento personal, no son una varita mágica, pero funcionan como disparador de temas. Y uno de ellos, la psicoeducación, es muy importante. Entender cómo funciona el miedo, la angustia, la culpa. El enojo, por ejemplo, se activa cuando tenemos una frustración, pero que es una fuerza, una energía. Y tiene que dirigirse a resolver el problema, no a atacar al otro”.


 


Los "dos brazos" de la autoestima

Uno de los aspectos principales, justamente, es el de la autoestima, que según explicó el especialista, tiene dos “brazos”: la dignidad y la eficacia. “Algunos tienen lastimado el brazo de la dignidad, por sentimientos de culpa. Se compran ropa y vive justificando por qué. Se autoboicotean: obtienen trabajo y hacen algo para que los echen. O consiguen pareja y la celan. No se dan permiso, tienen una creencia interna que les dice ‘yo no merezco ser feliz’”.

“Y hay personas que tienen lastimado el otro brazo: el de la eficacia. Se dicen ‘yo no puedo’. Una persona me decía ‘el tren pasa una sola vez en la vida’. Y yo le respondí ‘no, el tren pasa cada diez minutos’. Cuando uno tiene lastimado el brazo de la eficacia se dice ‘yo no puedo, a esta edad…, no estudié, no conozco a nadie’. Y por último, hay personas que tienen lastimado los dos brazos. La estima no viene de afuera. Es algo que me tengo que dar a mí mismo.”, agregó.

Entonces, ¿cómo hacer para salvar el autoestima? Stamateas consideró que lo principal es dejar buscar la aprobación en los otros, sentir confianza. “Si crees en vos, estás seguro, te das permiso y crees que tenés la capacidad, la opinión del otro te va a enriquecer, pero no te va a amenazar. Porque cuando uno tiene la autoestima baja es esclavo de la opinión del otro. Y entonces el mundo emocional es una montaña rusa, un día está bien y otro día mal”.

Todos tenemos ‘un Caín y un Abel’, una parte buena y una mala. Hay que dejar de idealizar a la gente, nadie es perfecto. Todos venimos fallados de fábrica, tenemos cosas buenas y cosas malas. Hay que aceptar eso y aceptarlo en el otro. Cuando uno cree en sí mismo quiere mejorarse, quiere superarse. Y no es orgullo, no es vanagloriarse, aplastar al otro ni llamar la atención. Es creer que uno tiene los recursos internos, la capacidad y la habilidad para poder alcanzar sus metas y sus sueños. Entonces eso va a ser  una mejora constate, un deseo de superarse poquito a poco, cada día. Sin competir, sin compararse con nadie salvo con uno mismo y tratar de superarse”, sostuvo.

Por último, Stamateas advirtió sobre las personas “tóxicas” que buscan herir nuestra autoestima por sus propias carencias. “El tóxico es muy peligroso. Es un adicto emocional que necesita aplastar, destruir reventarle la vida al otro para sentirse bien. Y es un barril sin fondo porque no es que revienta al otro y se dice ‘ya está, terminé mi misión, me siento bien’. Necesita permanentemente envidiar, chusmear, reventar, criticar, descalificar, lastimar, como manera de hacer sentir, humillado al otro para ellos sentirse un poquito mejor”.

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