Entrá en el fascinante universo de los santos populares
- Nacieron amparados fuera de las paredes de la iglesia oficial. Sin embargo, la mayoría de ellos recibe un culto informal localizado en los caminos o en los sitios donde encontraron una muerte trágica. Con ustedes, los santos populares.
Durante los´90, al mismo tiempo que aumentaba el desempleo y la exclusión, se fortalecía el culto dedicado a los santos paganos, aquellos personajes que la gente comienza a venerar espontáneamente y que no integran el santoral oficial pero, con frecuencia, comparten el altar personal con otras figuras de la iglesia católica.
De hombres ejemplares a bandidos rurales
Si hubiera que determinar una característica común a todos los santos populares sería la condición de extraordinario. Es que el universo de los cultos paganos es tan variado como el perfil de sus fieles.
Para María Rosa Lojo, autora de “Cuerpos resplandecientes, santos populares argentinos", son figuras que por lo general provienen de las clases más humildes o son personas que dedicaron su fortuna y su tiempo al servicio de los demás. Todos ellos, además, tuvieron que soportar diversas pruebas y sufrimientos que van desde la incomprensión y las persecuciones, a las enfermedades, los tormentos o la muerte trágica.
Según la escritora, en la Argentina se registran diversos modelos de santos: los sanadores, los bandidos rurales que el pueblo reivindica como justicieros (Gauchito Gil), los que defendieron causas populares (los montoneros federales Martina Chapanay o Santos Guayama), las víctimas indefensas de una muerte cruel (abarca niños asesinados como el Maruchito, mujeres violadas y luego ultimadas como María Soledad Morales o perseguidas como la Difunta Correa que luchan hasta el límite de sus fuerzas) y figuras carismáticas que vienen del mundo del espectáculo (desde Gardel a Gilda y Rodrigo).
Una fe que nace del boca a boca
Como se mencionó, los santos populares son personajes que la gente comienza a venerar de manera espontánea sin que medie un culto institucional. “Alguien pide una gracia y siente que lo solicitado se le ha concedido. De ahí en más, otros comienzan a pedir ayuda al mismo santo. Muchos, seguramente, se consideran auxiliados y confortados y se produce una cadena devocional”, explica Lojo, quien ya había investigado el campo del imaginario colectivo a través de "Historias ocultas en la Recoleta".
Pero, ¿cómo es el perfil de estos fieles? La escritora sostiene que toda persona de cualquier nivel de instrucción o posición social puede venerar a los santos paganos y tener empatía por ellos, todo depende de la predisposición de cada uno hacia la experiencia religiosa.
“Devotos y simpatizantes se encuentran a en todas las clases sociales y en todos los niveles de instrucción. El pensamiento mítico-religioso, recordemos, no es anulado por el desarrollo científico-técnico, coexiste con él”, resalta.
Sin embargo, Martín afirma que los seguidores de estas figuras son visiblemente en su mayoría de clases populares. Aunque descarta su relación con las carencias de cualquier tipo, ya sea, económicas, educativas o espirituales. Sucede que para la antropóloga, los fieles presuponen que su mundo está integrado también por la acción de otros seres (santos populares, vírgenes católicas, difuntos milagrosos o familiares) y que todos (hombres y dioses) actúan mancomunadamente en la manutención del orden cósmico.
El ritual de los cuerpos y la ruta
Los lugares de peregrinación y homenaje se identifican, frecuentemente, con los sitios de inhumación. Es por eso que, en opinión de Lojo, el culto popular a los santos es también un culto cuyo objeto son los cuerpos.
“Para el creyente el cuerpo del santificado es ya el cuerpo glorioso. En él se deposita el poder mediador del santo mismo y su fuerza numinosa. Recordemos que la tradición católica venera como reliquias todo aquello que haya formado parte del cuerpo del santo (cabello, uñas, una astilla de hueso) o lo que haya estado en contacto inmediato con él, como la ropa”, apunta la escritora.
Aunque para Martín, la relación no es tan directa. La devoción en torno a las tumbas, señala, no es un fenómeno nuevo. "A veces los santuarios son erigidos en espacios marcados (porque el santo se apareció o murió allí) que se cargan aún mas de significado a partir de las visitas continuas a lo largo del tiempo", finaliza la investigadora dedicada a explorar el universo de la religiosidad popular.
Ahora bien, después de este breve recorrido por el universo de los santos populares, minutouno.com te propone conocer más sobre la vida y obra de algunos de ellos. Es por eso que a lo largo de esta semana ahondaremos en las historias de La Difunta Correa, El Gauchito Gil y Gilda, tres figuras míticas del santoral profano.
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