¿Existe el manual del argentino?
* Aunque no está escrito, parece que para ser un buen "argento" hay que cumplir ciertas normas que se hacen sentir.
* El carnet se logra, entre otras pautas, al practicar y saber de fútbol, tomar mate, comer asado y ser buen jugador de truco.
* Y sin embargo, están los que la pelean sin esos placeres y saberes. Y viven igual.
Ser argentino, según flota en el inconsciente colectivo, pasa por cumplir ciertas leyes que no están escritas en ningún lado, pero que se hacen sentir. Jugar al fútbol, tomar mate, disfrutar un buen vino y comer asado son algunas de las insignias que están instaladas como obligatorias para todo aquel que se digne. Sin embargo, hay quienes no hacen nada de esto.
En un amistoso insignificante jugado en Córdoba entre Argentina-Croacia, con triunfo arrollador para nuestro país, Pablo soltó, en medio de pizzas y cervezas, una pregunta: “¿Sí perdemos este quedamos fuera del mundial?”. Obvio que no había forma de perder, que no había mundial de por medio y que la única reacción posible del resto fue un estallido de risas ante tamaña muestra de ignorancia. Pasó que Pablo quería “ser parte de”. Y erró feo.
Como Pablo hay muchos otros. “Yo no sé jugar al truco y cuando estaba en el secundario íbamos muy seguido a una quinta con mis amigos. Todos jugaban y se quedaban hasta las 5 de la mañana con las cartas y los porotos. Yo me aburría muchísimo. Terminaba quedándome dormido y afuera de los chistes porque no entendía nada. Es que si estás fuera de la mesa redonda ya es suficiente para estar fuera del encuentro”, contó Marcos (23).
El joven empleado ensaya una teoría conceptual: “Jugar al fútbol, tomar mate y esas cosas, si bien son rasgos del argentino, no son sólo de su propiedad. El uruguayo también lo hace. Además, son mandamientos arrogantes y soberbios que trasladamos a zonas peligrosas que nosotros mismos fabricamos para vivir”.
En tanto, para la docente de Historia de América de
“No se puede hacer una definición última del ser nacional porque es una permanente variación que se va dando en diferentes actividades, que hay que entender en el contexto. Sí hay perfiles, paisajes y formas cotidianas como el fútbol, que dan cuenta del argentinidad”, sostuvo Carnevali.
La cultura del fútbol es un rasgo con mucho peso si de ser argentino se trata. Así lo confirmó el informe “Argentina después de la crisis: un tiempo de oportunidades”, que elaboró el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el 2005. Allí, un 25% de los encuestados se definió como argentino a través de los símbolos y encabezaba como la primer minoría, claro, el juego de la pelota. Luego tuvieron su lugar el mate, la bandera y el tango.
Pero hay quienes no comparten el gusto: “El fútbol siempre me pareció algo sin mucha gracia. Antes me daba vergüenza cuando alguien que no me conocía me sacaba como tema el fútbol. Pero hoy me río y hasta hago chistes conmigo mismo. Igual te deja un poquito afuera de las charlas porque hay códigos que yo no manejo”, expresó Felipe (34), haciendo que la frase “todo el mundo” tome más sentido que nunca.
Mate y alcohol
La cerveza en una picada de amigos es otra de las tantas reglas que hacen al argentino. Adrián (35) admite que no le gusta el alcohol y que por eso sufre las burlas: “Cada vez que hay reunión yo caigo con la gaseosa. Me como una gastada que suele hacer hincapié en mi condición sexual que, obvio, no tiene nada que ver”.
Pese a que sus amigos, según dice Adrián, lo bancan igual “porque aún no habiendo tomado nada soy tan gracioso como si lo hubiera hecho”, reconoce que a veces “te quedas un poco afuera del tema, como cuando se discute sobre un varietal de vino”.
A Andrés (24) no le gusta el mate, pero eso no le impide, como a Marcos, disfrutar de un rato con sus amigos: “En ocasiones hago el esfuerzo y tomo alguno que otro que me pasan, pero la verdad no es algo que pueda decir me gusta. ¡A mí nunca se me ocurriría estando solo hacerme un mate!”.
Para la historiadora Carnevali, “siempre, de una manera u otra, se comparte algo con el colectivo social porque esos ritos y costumbres se cumplen y siendo parte del momento ya se está involucrado”.
Y hay más pruebas "insoportables" para nuestra condición de argentinos: no amar el dulce de leche, ser vegetariano -¿vivir sin asado?-, no adorar a Maradona, no poder cantar siquiera un tango...¿Todos cumplen el mandato?.
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