Cómo evitar que los perros muerdan a las personas, según Harvard

Sociedad

La universidad estadounidense analizó cómo fortalecer el vínculo entre mascota y dueño para el desarrollo personal y social de ambos.

Un estudio realizado por la Universidad de Harvard reveló cómo evitar que los muerdan a las personas en un trabajo llevado a cabo en asociación con la Universidad de Australia Occidental y el Centro Waltham para Nutrición de Mascotas.

El perro, fiel compañero, no solo brinda compañía y afecto, sino que también puede ser fuente de conflictos si no se fomenta una adecuada sociabilización.

El estudio sobre comportamiento de los perros

El estudio, que encuestó a más de 2700 personas en Australia y Estados Unidos, reveló que:

  • Los paseos diarios con la mascota no solo son una oportunidad para ejercitarse, sino también para socializar con otros perros y personas. Esto permite a los dueños conocer a sus vecinos y compartir momentos agradables.
  • La sociabilización temprana es fundamental para el desarrollo de un perro equilibrado. Exponer a los cachorros a diferentes entornos y personas desde una edad temprana les ayuda a familiarizarse con el mundo que los rodea y evitar reacciones agresivas en el futuro.
  • Una buena sociabilización también contribuye a la obediencia del perro. Al aprender a acatar órdenes desde pequeños, se establece un vínculo de respeto y confianza entre el perro y su dueño.

Más allá de los beneficios para el perro, la sociabilización también tiene un impacto positivo en los dueños. Aproximadamente el 40% de los dueños de mascotas encuestados afirmaron haber recibido apoyo social (emocional, informativo, instrumental) a través de personas que conocieron gracias a sus perros.

Harvard explicó sobre un mito de los perros

Un mito popular sobre los perros es que tienen la habilidad de "oler la maldad". Esta creencia se basa en la observación de que algunos perros reaccionan con recelo o incluso agresividad hacia ciertas personas.

Para investigar este mito, Akiko Takoaka, especialista en cognición y conducta animal de la Universidad Rissho, realizó un estudio. Allí se expuso a un grupo de perros a una serie de voluntarios que les indicaban dónde encontrar comida. Algunos voluntarios señalaban recipientes con comida, mientras que otros señalaban recipientes vacíos.

  • Los perros recordaban a los voluntarios que les habían mentido. Cuando un voluntario que les había mentido en el pasado les indicaba dónde encontrar comida, los perros eran menos propensos a seguir sus instrucciones.
  • Los perros eran capaces de inferir la confiabilidad de los humanos. Basándose en las interacciones pasadas, los perros podían distinguir entre los voluntarios que eran confiables y los que no.
  • Los perros adaptaban su comportamiento en función de la confiabilidad del humano. Si un perro consideraba que un humano era confiable, era más probable que siguiera sus instrucciones. Por el contrario, si un perro consideraba que un humano no era confiable, era más probable que lo ignorara.
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