Los 7 trucos para correr sin sufrir dolores en los pies, según Harvard

Sociedad

La academia estadounidense reveló detalles acerca de qué hay que tener en cuenta para evitar el dolor de pies después de correr.

Correr es una de las actividades físicas más populares, brindando innumerables beneficios para la salud cardiovascular, el fortalecimiento muscular y el bienestar mental.

Sin embargo, es común que muchos corredores experimenten dolor en los pies, lo que puede disminuir la motivación y el disfrute del ejercicio. Por otro lado, enterate qué genera comer chocolate según la Universidad de Harvard.

Los 7 trucos para correr sin dolores, según Harvard

Control del peso corporal

Mantener un índice de masa corporal saludable es fundamental para reducir la presión sobre los pies y evitar dolores en las articulaciones. El exceso de peso puede aumentar significativamente el riesgo de lesiones durante la carrera, ya que cada paso ejerce una carga adicional sobre las articulaciones. Por lo tanto, mantener un peso adecuado mediante una dieta equilibrada y ejercicio regular no solo es beneficioso para la salud general, sino también para la salud de los pies y la prevención de lesiones.

Calzado adecuado

Invertir en zapatos deportivos que brinden comodidad y soporte es clave para prevenir lesiones durante la carrera. Los zapatos mal ajustados o inadecuados pueden aumentar el riesgo de problemas como ampollas, callosidades e incluso lesiones en las articulaciones. Al elegir calzado para correr, es importante considerar factores como el tipo de pisada, el nivel de amortiguación y el ajuste del zapato. Realizar un análisis de la pisada en una tienda especializada puede ayudarte a encontrar el calzado que mejor se adapte a tus necesidades específicas, proporcionando el soporte necesario y minimizando el riesgo de dolor durante la carrera.

Estiramiento

Realizar ejercicios de estiramiento antes y después de correr ayuda a reducir la tensión muscular y mejora la flexibilidad, promoviendo la salud de los pies. Los músculos tensos pueden ejercer una presión adicional sobre las articulaciones y los tendones, aumentando el riesgo de lesiones durante la carrera. Incorporar rutinas de estiramiento en tu programa de entrenamiento puede ayudar a prevenir problemas como la fascitis plantar, los esguinces de tobillo y otras lesiones relacionadas con la carrera.

Progresión gradual

Aumenta la intensidad y distancia de tu carrera de manera gradual para permitir que tus pies se adapten al esfuerzo y evitar lesiones por sobrecarga. El aumento repentino en la intensidad o duración de la carrera puede aumentar el riesgo de lesiones como fracturas por estrés, tendinitis y fascitis plantar. Siguiendo un programa de entrenamiento gradual y progresivo, puedes mejorar tu resistencia y fuerza sin poner en riesgo la salud de tus pies.

Ejercicios de equilibrio

Fortalecer los músculos de los pies y tobillos con ejercicios de equilibrio mejora la estabilidad y reduce el riesgo de caídas durante la carrera. Los ejercicios que desafían el equilibrio, como pararse sobre una pierna o realizar ejercicios en una tabla de equilibrio, pueden ayudar a fortalecer los músculos estabilizadores del pie y mejorar la coordinación, lo que puede reducir el riesgo de lesiones durante la carrera.

Descanso adecuado

Alternar entre estar de pie y sentado, así como tomar descansos regulares, ayuda a aliviar la presión sobre los pies y permite una adecuada recuperación muscular. La fatiga muscular y el sobreuso pueden aumentar el riesgo de lesiones durante la carrera. Por lo tanto, es importante escuchar a tu cuerpo y permitir suficiente tiempo de descanso entre sesiones de entrenamiento para evitar el agotamiento y prevenir lesiones.

Cuidado de heridas

Presta atención a cualquier herida o infección en los pies y trata adecuadamente las ampollas para prevenir complicaciones. Las ampollas pueden ocurrir como resultado del roce o la fricción repetitiva durante la carrera, y si no se tratan adecuadamente, pueden infectarse y empeorar. Mantené tus pies limpios y secos, y aplicá apósitos o cremas antibióticas según sea necesario para promover la curación y prevenir infecciones. Si notás signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón o dolor persistente, es importante consultar a un médico para recibir tratamiento adecuado y evitar complicaciones mayores.

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