Hombres y mujeres, a planchar y lavar por igual

Sociedad

*Un proyecto de la Cámara de Diputados obliga a que los hombres compartan con las mujeres las tareas del hogar.

*¿Un reconocimiento para la mujer o una fantochada política?

El proyecto de la diputada Marcela Rodríguez (ARI, Buenos Aires), propone modificar el artículo 199 del Código Civil, que se refiere a los derechos y deberes de los cónyuges incorporando una sola frase: Los esposos “deben, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y la atención de sus hijos”.

La propuesta tuvo dictamen favorable en las Comisiones en las que fue presentado (Legislación general y Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia) y ya está en condiciones de ser tratado en el recinto de la Cámara Baja.

A continuación, el dictamen de algunos hombres y mujeres que se verían beneficiados – o afectados- por esta medida:

- Elizabeth (43), ya cumplió 19 años de convivencia con su pareja y tiene dos hijas sin libreta de matrimonio: “La propuesta me parece graciosa, porque se creen muy de avanzada pero no se dan cuenta de que hablan de los esposos. ¿Qué pasa entonces con los que eligen no casarse? ¿Mi pareja no tendría que realizar tareas domésticas? Creo que antes de hilar tan fino en la letra pequeña de las leyes sería más importante luchar contra la crianza machista de los hijos y, desde la educación, tratar de modificar los estereotipos culturales que se repiten hasta en las tandas publicitarias y que ponen el detergente siempre en manos de una mujer”.

- Julián, (40), está casado hace 12 años. Después de dos libretas, la del civil y la de la Iglesia, tuvo tres hijos: “La casa la manejamos mi mujer y yo. Tenemos una empleada que nos ayuda con las tareas domésticas porque trabajamos todo el día, pero los dos sabemos qué tenemos que pedirle que haga y cómo. El supermercado, llevar zapatos a arreglar, poner el lavarropas y pagar las cuentas son tareas absolutamente compartidas. Los dos sabemos qué hay en la heladera y para eso no hizo falta ninguna ley. Me parece que los diputados pierden el tiempo con cosas obvias y se olvidan de otras importantes. ¿Por qué no hacen cumplir las leyes que ya existen?”.


 


 


"Este proyecto es un avance hacia la democratización familiar".   



- Laura (27), casada desde hace 3 años y sin hijos, dice: “Me parece bien que se agregue en el texto de la ley que las obligaciones domésticas son para ambos miembros de la pareja, pero creo que sólo tiene valor como una declaración. También puede servir en algún juicio de divorcio, pero hay que tener en cuenta que es muy subjetivo y no debe ser fácil de demostrar. Lo que sí creo, es que no hay forma de que esto llegue al ámbito privado de una casa. Excepto en un divorcio me parece imposible que una esposa le recrimine al marido por ley que no hace las camas. No representa ningún avance en la vida cotidiana”.

- Juan Manuel (32), en pareja desde hace 6 años, convive con los hijos que su mujer tuvo con una pareja anterior y afirma: “Yo no hago ninguna tarea doméstica y ninguna ley me va a obligar a hacerla. Mi pareja funciona así, estamos bien y no hay reclamos de ninguna de las dos partes. Además, soy completamente inútil con las cosas de la casa, por eso yo hago lo que sé y ella hace lo que sabe. Nos dividimos. Me parece que esta propuesta es un exceso de legislación que interfiere en el ámbito de lo privado, donde cada familia y cada pareja tiene sus códigos y tiene derecho a vivir como le parezca”.

Sobre el proyecto de la diputada Rodríguez, Hebe Molinuevo, vicepresidenta de la Fundación Mujeres en Igualdad (MEI), piensa que si los esposos pudieran ponerse de acuerdo entre sí no sería necesario legislar al respecto. “Sin embargo –dice Molinuevo-, esto muchas veces no ocurre y la mujer sigue padeciendo una doble jornada que contempla trabajo fuera y dentro del hogar. Al varón le sigue costando mucho insertarse en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos”.
La vicepresidenta de MEI ve en este proyecto de Ley un avance hacia la democratización familiar, hacia la posibilidad de compartir roles y de acordar en las decisiones del ámbito de lo doméstico: “En la medida en que las mujeres empiecen a recibir apoyo desde lo jurídico, se van a animar más a cuestionar a los maridos. El texto de la ley les daría un lugar de mayor poder para cuestionar”.

Voces a favor y en contra que sacan, sin duda, los trapitos -y también las gamuzas- al sol de un viejo pero siempre renovado debate.

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