Insólito: lanzan una carrera para enfrentar a los espíritus
El mediático obispo luterano Manuel Acuña, conocido por sus exorcismos y sus polémicas afirmaciones sobre la existencia o poderes del demonio, está embarcado en un nuevo y llamativo proyecto: junto a su equipo, inaugurará la semana próxima el dictado de la primera carrera de "Parapsicología, Angelología y Demonología" de Sudamérica.
Otro ejemplo de intervención de fuerzas espirituales en fenómenos paranormales son "la videncia o la telepatía", las cuales "no son sólo fruto de un estudio".
Según Acuña, el conocimiento de prácticas exorcísticas es muy necesario en los tiempos actuales: "En el siglo XXI hay una vigencia extraordinaria, sorprendente de la brujería y la hechicería por los altos grados de competencia social, en la que parece que cualquier medio vale para alcanzar un fin", afirmó.
Acuña explicó que hay tres "categorías de espíritus": los errantes -que son no encarnados o demonios-, los espíritus de muertos -que pueden ser vengativos, los celosos o protectores-; y los celestiales -que son los ángeles protectores.
Y tres también son las formas en que un espíritu maligno -ya sea un demonio o un espíritu de muerto- puede afectar a una persona: la vejación, la obsesión diabólica, la opresión y posesión.
"La posesión es una de las manifestaciones de las fuerzas espirituales demoníacas, la más patente, pero hay otras, como la vejación que es cuando interviene en la psique de la persona, asustándola y desesperándola. Luego está la obsesión diabólica, que son las voces que sólo audibles para el sujeto, que ordenan siempre hacer mal a sí mismo o a terceros, y la opresión que es cuando esas presencias se comienzan a hacer visibles en el hogar", describió.
"El diablo no se propone inmediatamente matar a la persona, aunque puede ser su último fin, sino desesperarla y un alto grado de desesperación se deriva en intento de suicido", concluyó.
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