Habló el amante desesperado: "No quiero ser el Amigacho del 130"

Sociedad

Compartió un viaje en colectivo con una mujer y comenzó una búsqueda en las redes sociales y pegando afiches en las calles. Evitó el acecho de los medios, pero ahora rompió el silencio en minutouno.com. ¡Enterate qué dijo!

Pegó afiches, inundó las redes sociales e incluso compuso un tema para reencontrarse con ese amor platónico, con el que sólo compartió un viaje en un colectivo de la línea 130. Nada sirvió. Con pocas ganas de continuar la búsqueda, este enigmático hombre de 34 años contó su historia en minutouno.com.

Fanático de la música, ADG, como pidió ser nombrado, define su idilio hacia "la Flaca del 130" como una atracción "sobrehumana", con una sociedad "salvaje y atípica" como testigo.

ADG trabaja como vendedor de Phitonat, una empresa que ofrece productos para el cuidado de plantas. Cuando la búsqueda de "la flaca del 130" se lo permite, escribe canciones de "forma compulsiva", aunque aclara que no las muestra a nadie y sólo toca de oído.

El 11 de septiembre, ADG, a bordo de un colectivo de la línea 130, se topó con "la flaca", una mujer morocha de larga pollera negra y blusa naranja que le cambió la rutina. "No estoy loco ni enamorado, sólo atraído de una forma sobrehumana por una mujer mágica", describe el vendedor.  Sin embargo, la timidez de la que hablaba Emanuel Ortega lo dejó "congelado" y el viaje que este hombre compartió con "la flaca", desde el Malba hasta Cabildo y Ramallo, transcurrió en silencio.

Descartada la opción de abordarla en persona, ADG tuvo que recurrir a varios artilugios para dar con su paradero. "En esta sociedad se llama 'loco' a todo aquel que elige el camino de la incógnita, el camino raro e inexplicable", afirma.

El flechazo lo llevó a pegar afiches al día siguiente, bajo una intensa lluvia y luego se extendió a las redes sociales.

Tentado por diferentes programas, e incluso por una agencia de publicidad que ofreció dinero por tener participación en su historia, este enigmático personaje rechazó la tentación mediática para evitar la banalización. "No quiero hacer el papel del 'Amigacho del 130'", grafica.

El operativo que montó trajo resultados dispares: desde personas que aseguraban haber visto a "la flaca" hasta mujeres que fingieron ser ella. A pesar de eso, ADG resistió los embates del sexo opuesto porque —aclara— su intención siempre fue encontrar a la chica del 130 y no a otras mujeres.

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Como la historia de otros tantos argentinos, ADG se fue del país en 2001, con 22 años, a buscar suerte en Miami. Allí conoció a una cubana "fenomenal" con la que contrajo matrimonio en 2004. Cinco años después volvió a la Argentina acompañado por la chica pero el romance no prosperó.

Con este amorío como antecedente inmediato, este vendedor de 34 años compuso un tema en uno de sus últimos intentos para reencontrarse con la "flaca del 130". La chica nunca apareció y con esta nueva frustración ADG comenzó a perder las esperanzas.  "No voy a buscarla eternamente, sólo me gustaría saber si ella está al tanto de mi búsqueda. Mi gran interrogante es si "la Flaca" sabe todo y no quiere aparecer o simplemente no está enterada de todo esto. Eso es lo que me mata", resume.

Angustiado por la indefinición, se pregunta: "¿Cuánto tiempo más tengo que esperarla? ¿Cuánto sería lo justo y necesario?".


"Ni K ni anti K, sensato"

Muy interesado en la política, ADG opina que el kirchnerismo hizo "muchas cosas bien" que permitieron "salir del pozo ciego en el que estábamos", aunque aclara que "no todo es color de rosa".

En ese contexto, el hombre contó que tiene amigos de La Cámpora que lo definen como "tibio" y otros en Miami que lo señalan como "comunista".

"Se pasó del 'no compromiso' político, a uno fanático y obsesivo", precisó.

"Yo vivo en Argentina, con lo bueno y lo malo. Ojalá este Gobierno pueda corregir todo lo que hace mal, y pueda ir evolucionando en lo que ha hecho bien", sintetizó ADG.


Agustín Gutierrez

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