La banda de los taxistas falsos quedó a un paso del juicio oral
El fiscal Ramiro González pidió la elevación a juicio de la causa que lleva adelante el juez Claudio Bonadío. La banda, de 28 integrantes, habría estafado a cientos de personas entre marzo de 2011 y diciembre de 2012.
La organización de taxistas que estafaba a jubilados y turistas con sobreprecios o billetes falsos entre marzo de 2011 y diciembre de 2012 quedó a un paso del juicio oral, tras el pedido del fiscal Ramiro González.
La banda, integrada por 28 personas, se dedicaba a falsificar billetes, engañar a pasajeros de taxis, en su mayoría turistas o jubilados a quienes les entregaba dinero falso, y en otros casos les cobraba de más por los viajes a través de un dispositivo en los relojes, llamado en su jerga "piripipí".
Se trata de una causa iniciada el 20 de marzo de 2011 a raíz de la denuncia de un ciudadano brasileño, Luciano Smanioto Neto, quien contó los hechos de los que fue víctima cuando tomó un taxi en Defensa y la Av. San Juan. En esa ocasión, el taxista le habría entregado un billete falso de cien pesos.
Luego se acumularon denuncias de otras víctimas que denunciaban situaciones similares, y recayeron en un expediente a cargo del juez federal Claudio Bonadío, el mismo de la tragedia de Once y que pidió la detención del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
Esa organización, además de falsificar dinero y hacerlo circular entre jubilados, estaba a punto de quedarse con los bienes de una señora de 78 años que tenía demencia senil y que originó otra de las denuncias.
Para cobrarle un viaje de 15 pesos, el taxista le hizo "el cuento del tío" y le quitó 1.340 pesos que había cobrado y le dio un billete falso de 100 pesos. La mujer fue engañada al momento de cobrar su jubilación.
A partir de las denuncias, el magistrado ordenó diversas tareas de inteligencia, escuchas telefónicas y el análisis de mensajes de texto de personas de una supuesta banda que empezaron a ser investigadas.
De acuerdo al requerimiento de elevación a juicio del fiscal, quedó acreditado que "la puesta en circulación de los billetes falsos lo hacían, principalmente, a través de conductores de taxis –algunos de los cuales poseían colocado un sistema o dispositivo destinado a lograr incrementar indebidamente las tarifas de los mismos– resultando perjudicados en su mayoría jubilados y turistas, a quienes les eran entregados billetes falsos bajo la apariencia de fidedignos, y/o les era cobrado un importe superior al correspondiente al trayecto efectivamente realizado".
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