La clase media vuelve al paraíso

Sociedad

*Una visita a un shopping en plena fiebre del consumo navideño.
*Las ventas navideñas registran un aumento del 30% respecto al 2005.

Parafraseando y deformando el título de la famosa película italiana de principios de los setenta, "La clase obrera va al paraíso", aquí y ahora, en éste instante, la clase media vuelve con todo y se regodea en el paraíso del consumo.


 


Es que si el Edén de los tiempos económicos más benévolos tiene forma de shopping, como en años anteriores, los establecimientos comerciales tomaron debida cuenta de la ola favorable y estiraron el horario de atención para que todo aquel que pueda tenga su porción de cielo.

Una corta visita a un shopping, ubicado en la zona del Abasto, sirve como muestra para retratar lo que sucede este fin de semana en varias de las moles comerciales del país, que encararon la mejor temporada del año extendiendo el horario de cierre siete horas y así, cerrar a las cinco de la mañana y tomar un aliento de cinco horas para abrir nuevamente sus puertas a las diez del domingo, en la víspera de esta Navidad 2006.

A las 2:00 am el ritmo de compras parece empezar a alcanzar su punto más alto. Una rápida recorrida por los tres niveles del shopping muestra a buena parte de los negocios atestados, ríos de gente surcan los amplios pasillos del establecimiento y los compradores excitados siguen a un grupo de jóvenes, que con bombos, maracas y globos gigantes, se paran delante de algún establecimiento para atraer a los clientes.

La modalidad tiene que ver con el sistema de promociones que se aplica todos los años para esta fecha: por los parlantes se anuncia que durante los próximos cinco minutos X negocio hará un descuento del 20%, al que se le sumará otro 10 % a través de cupones que entregan los jóvenes promotores. Y si el cliente cuenta con la tarjeta de crédito del shopping, los artículos adquiridos podrán llevarse por un 40 % menos.


La oferta es tentadora y la gente corre, se empuja, suda, hace cola y se cola, pugnando por llegar a ese vestido, esa camisa, ese juguete, esos zapatos.


 


Bennis tiene 38 años y está parado con la mirada ausente, como dudando de todo, y rodeado de bolsas de variado tamaño.


 


"Compré un auto con baterías de $400 para mi hijo, unos muñecos de  Weenie the Poo para mis sobrinas y otras cosas” le dice a minutouno.com, sin precisar y mirando, ahora sí, con atención las bolsas.


 


Más allá, apenas separados por unos metros, una señora con dos hijas veinteañeras y el novio de una de ellas cuenta que gastaron $300, que los precios son muy caros pero que igual se van a quedar “un rato más”.

El ritmo no afloja, los altavoces se hacen oír, hay casi un silencio y el anuncio dice que los próximos minutos son de Mimo, la marca de ropa para chicos. Los bombos y los promotores se instalan frente al negocio y la cola se forma instantáneamente.


 


Hay grupos que se distribuyen las tareas, mientras que algunos cuidan el lugar otros traen suministros, gaseosas, agua, algún café, un alfajor para los chicos.


 


Marcela comanda una familia organizada: hace varias horas que están en el shopping, cuando la maratón recién empezaba todos se probaron las prendas que van a adquirir, ahora, cuando el anuncio llega, solo tienen que señalar el artículo, pagar y salir hacia el próximo negocio. Ya tienen 4 horas en el lugar y calculan que en una más liquidan la jornada.


 


Aunque los descuentos son importantes, aunque hay mucha, pero mucha gente, algunos negocios no conscitan la atención del público. Las marcas más convocantes son Jhon L. Cook, Niké, Levis’s, 47 Street y Soho.


 


El reloj ya marca las 3:00, afuera llueve pero en la burbuja del paraíso ni se nota. Mientras que Matías y Cristian vagan con sus bolsitas -gastaron entre los dos $400 y están un poco decepcionados por lo poco que se llevan-, solo hay que dirigir la mirada a un espacio milagrosamente libre de gente. Es el centro del shopping, en donde una marca de ropa para niños montó una casita bien navideña, con pinos, nieve, etcétera. Pero claro, tiene poca convocatoria, la navidad está en otro lado, en los negocios llenos de ofertas, en el paraíso.

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