La cola, una de las obsesiones de los argentinos
*Colas en la televisión, en las revistas, en el teatro. En todos lados, la cola femenina parece ser un valioso elemento de atracción, ya sea para generar rating, polémica, o simplemente para seducir.
*¿Los hombres tienen una obsesión con la cola de las mujeres?
¿Buena cola o buenas lolas? Este es uno de los debates históricos más descarnados que se hace presente con frecuencia en las mesas masculinas. Y esta lucha entre la parte de adelante y la de atrás parece no tener fin. Claro, no siempre hay que elegir. Pero en caso de tener que hacerlo… A los hombres, ¿qué les gusta más?
“No se si llamarlo obsesión -sostiene el sexólogo Norberto Litivinoff-, pero sí una atracción por sobre otras partes. Para entender bien esto hay que remontarse a la sexualidad primitiva. Todos los animales hacen el amor por atrás, por la cola.”.
Por si no bastara con esta explicación el sexólogo profundiza: “Unas caderas amplias implican la posibilidad de un buen parto, de una buena madre. Y no nos olvidemos que las relaciones anales son anticonceptivas y sugieren el goce puro”.
La hegemonía casi absoluta de la cola también es fácilmente comprobable en los gimnasios. Las mujeres pasan horas haciendo glúteos para tener las nalgas más atractivas; el esfuerzo vale cuando una gran retaguardia está en juego.
¡Quiero una cola-cola!
¿Por qué será que a los hombres nos gusta tanto la cola? Norberto Litvinoff es claro: “No hay una sola causa. Los pueblos primitivos siguen manteniendo esta costumbre de ir por atrás. La posición del misionero, el face to face (cara a cara) vino después. Los monjes les enseñaron a los aborígenes esa forma. Y ahí es cuando aparecen las lolas y la vagina como armas de seducción, aunque la cola sigue siendo la que predomina”.
A diferencia de las lolas, que parecen perder el terreno que supieron ganar en los noventa con el auge de las siliconas, la parte de atras femenina es la elegida a la hora de posar para un tapa hot, una foto de algún blog caliente o un concurso de verano. ¿Habrá llegado el tiempo de la reivindicación de la cola?
Todo tiene un porqué y la cola como estrella única y casi incomparable, también. Si bien existen operaciones para levantar, correr, torcer y modificar la cola a gusto, nada compite contra una natural, cuidada con gimnasio, cremas y otras yerbas, en caso de ser necesario.
Las lolas, en cambio, pueden modificarse más fácilmente con una operación. No importa si están caídas, separadas, obesas o puntiagudas. Las siliconas permiten que hoy todos los pechos sean como "de modelos".
A esta altura ya estamos en condiciones de afirmar que, más o menos obsesivamente, los hombres tenemos un gran tema con la cola de las chicas. La miramos, la compramos, la deseamos, la pedimos... No hay duda. Los hombres queremos la cola más que a las lolas. LLegó la reivindicación, ¡vida eterna al trasero femenino! Chicas, este año es de ustedes, no por nada, "el siete" es sinónimo de suerte.
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