La depilación masculina es más frecuente de lo que se cree

Sociedad

La escena fue la siguiente: anoche en “Bailando por un sueño”, luego de bailar un tema de Madonna, María Eugenia Ritó contó que incitó a su compañero a depilarse para representar mejor la estética de la reina del pop. Acto seguido, Marcelo Tinelli empezó a interrogar a cuanto hombre tenía a mano para saber cuántos de ellos se quitaban los pelos del cuerpo. Y se llevó una sorpresa: sin pelos en la lengua, Gerardo Sofovich confesó que se depilaba el cavado.



Lo cierto es que esta práctica es más frecuente de lo que se cree. Si bien la depilación continúa siendo un servicio que recibe mayoritariamente la mujer, son muchos los hombres que en la actualidad se suman a la lista.

“Yo no entiendo como en este país siguen preguntando por eso, cuando en Europa todos se depilan. En las playas de allá, no encontrás uno solo con pelos”, expresó a minutouno.com Silvia Rao, cosmetóloga y dueña de un centro de estética masculina.

Sin embargo, los tabúes no son tan fáciles de extinguir. De hecho, casi todos los clasificados que circulan por la Web prometen confidencialidad para los clientes. Es más, los sitios para depilarse suelen estar montados en departamentos y no en negocios tradicionales. Un aviso de “Piel Belgrano” por ejemplo aclara: “Realizado por una mujer, no es local a la calle, absoluta privacidad y reserva”.


El pecho, la espalda y los hombros son las zonas que más se depilan.     

 


Respecto a la técnica que se utiliza, en algunos lugares prefieren el sistema tradicional “español” (cera que se calienta a una temperatura media y se extiende por la zona a tratar, respetando la orientación del vello para luego quitarse en el sentido contrario) y en otros el "descartable" (con bandas y geles que debilitan el pelo).

Si de precios se trata, varían de $4 a $180 dependiendo de las zonas y el lugar elegido. En el centro de Rao, pierna entera con cavado profundo cuesta $40, depilación de rostro (incluye tratamiento de recuperación facial) desde $50, pecho o espalda con hombros antebrazos y diseño integrador o short (glúteos, tira de cola y genitales) $60, y full (cuerpo entero) de $140 a $180.

Por su parte, la lista de precios de Lidia Romani arranca en $4: hombros, sigue en $6: cintura, pelvis y pie, continúa con $10: glúteos, brazos y cavado, $12: torso, $15: espalda, media pierna y tira de cola, hasta llegar a los $20: pierna entera.


 


Atletas, modelos y fanáticos de la estética

Por tradición, los hombres que más utilizan este servicio son los ciclistas o nadadores con la justificación de que el vello hace que pierdan velocidad. Mauricio (31) es uno de ellos. Practica natación hace 6 años y dice que lo hace por una cuestión de fricción con el agua.

El deportista se depila las piernas con bandas descartables de cera. “No tengo mucho vello en el resto del cuerpo por lo cual no se justifica sacarme de otros lados”, explica.

Los coquetos tampoco podían faltar. Juan Manuel (24) hace unos dos años que se quita los pelos del pecho simplemente por gusto personal. “Me parece más estético un cuerpo depilado”, opina.

Acerca del nivel socioeconómico, Rao afirma que es de medio para arriba. “Es un público selecto para quienes están acostumbrados a tratamientos estéticos. Depilar no es tirar de los pelos así porque sí. Por lo general, el que no tiene plata se afeita. Hay muchos empresarios y modelos”, señala la cosmetóloga.


Dicen que no hay tabúes pero los centros de estética masculina prometen confidencialidad.     

 


Claro que tampoco podía falta la pregunta, ¿Qué porcentaje del público es homosexual? “Hay de todo, yo no les pregunto su orientación sexual”, dice la también maquilladora.

Las zonas más requeridas

En la página de “Piel Belgrano” dicen que los servicios que más acostumbra a demandar la población masculina son la depilación de espalda, glúletos, abdomen y pecho, pero al hombre actual tampoco le gusta que sus brazos y piernas se vean demasiado poblados de pelo.

Por su parte, Rao coincide en que lo que más piden es espalda y pecho con hombros incluidos, pero afirma: “El hombre argentino todavía es pudoroso, le da vergüenza depilarse las piernas y las axilas, hasta que lo hacen una vez y comprueban lo higiénico que es”.

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