La historia del joven que se recibió de ingeniero limpiando y cuidando autos en la calle
Hernán Baigorria (25) sabe por experiencia propia lo qué es el sacrificio y lo qué cuestan los logros. El joven que acaba de recibirse de ingeniero trabajó limpiando vidrios de los autos en la calle para costearse sus estudios y actualmente lo hace de cuidacoches. Ahora sueña con poder trabajar en su profesión.
Después trabajó en una cancha de fútbol 5 haciendo tareas de limpieza y atendiendo a los clientes. Lo hizo 8 horas los viernes y sábado (cobraba $15 por día) y 16 los domingos (percibía $30 diarios). “No encontraba un trabajo para lo que era mi carrera y era un medio para bancarme los estudios que era lo único que me importaba”, dijo Hernán a minutouno.com.
Limpiavidrios, para sobrevivir a la crisis
La crisis de finales de 2001 lo encontró desocupado y un conocido le sugirió que podía limpiar los vidrios de los autos en la calle y fue a principios de 2002 que comenzó a incursionar en este nuevo empleo. “Nunca me dio vergüenza, lo tomé como un trabajo más y trataba de que los autos quedasen limpios”, comentó.
Todo el 2002 trabajó en la intersección de las diagonales 80 y 77 de La Plata y se llevaba $7 u $8 de ganancia por cuatro o cinco horas diarias. Fue en ese momento que, junto a otros tres compañeros, alquiló un departamento cerca de la universidad.
A fin de ese año una profesora le consiguió una beca y se desempeñó durante durante dos años en el área de mantenimiento de su facultad a modo de una pasantía que duró dos años.
Cuando finalizó ese contrato fue contratado como encargado de un edificio en el 2005 hasta que consiguió una nueva pasantía de verano en Siderar, una empresa siderúrgica de la Argentina, que sólo duró tres meses.
Sin embargo, Hernán necesitaba seguir en actividad para poder aportar en los gastos del departamento y para abonar los últimos apuntes de las materias de su carrera. Fue por ello que en mayo de 2006 fue empleado en una concesionaria en La Plata. “Yo quería terminar lo antes posible para poder trabajar en lo mío, me faltaba sólo la tesis, pero llegaba muy cansado a casa”, sostuvo el joven.
Fue entonces que en enero de 2007 volvió a pedir una beca en el Centro de Estudiantes, donde está viviendo, y comenzó a cuidar los autos de la cuadra. Hace una semanas se recibió de ingeniero tras aprobar la tesis sobre Centrales de Esterilización Pública.
“Hace un par de semanas empecé a buscar trabajo y ya tuve un par de entrevistas pero aún no tuve novedades”, se ilusionó Hernán, que desearía ser contratado por alguna empresa como "joven profesional" “para que no me exijan la experiencia que no tengo”.
El muchacho, que se mostró interesado en desempeñarse, en un futuro, en la industria automotriz o en seguridad e higiene, continúa trabajando como cuidacoches y actualmente saca unos $10 por día hábil y hasta $25 los sábados.
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