La 'leyenda' del antitranspirante: ¿es o no peligroso para la salud?

Sociedad

*Las versiones circulan desde hace años por correo electrónico y de boca en boca.
*La más fuerte cuenta que el uso de antitranspirantes aumenta el riesgo de generar cáncer de mama.
*Otra leyenda urbana bajo la lupa.

Son muchos los que dicen estar seguros de que el uso de antitranspirantes aumenta el riesgo de generar cáncer de mama, tanto en mujeres como en hombres, aunque sea menos común en el último caso. Incluso algunos se quejan porque les resulta difícil conseguir desodorantes en lugar de antitranspirantes en las góndolas de los supermercados. Una lectora se comunicó con la redacción para realizar esa queja. Quiere poder elegir, dice, y no puede. Y eso a pesar de que la relación entre antitranspirantes y cáncer no es más que una leyenda urbana. Un invento con casi diez años de existencia y aún generando pánico, pero leyenda al fin.

La historia se basa en contar algo verosímil citando a un par de supuestos expertos no identificables. Empezó a circular por Internet en 1999 por medio de una cadena de mails que ante el desconocimiento y por tocar un tema sensible generaba temor a quien lo leyera.

En el texto original, su autora ficticia Anna Fiol aseguraba que tanto en un seminario sobre cáncer de mama como una amiga que se encontraba haciendo quimioterapia le habían asegurado que la principal causa de ese mal era el uso de antitranspirante.

Y la explicación no parece descabellada: “La concentración de toxinas conlleva a la mutación de las células: cáncer. He aquí la razón. (…) Las toxinas se desalojan en forma de transpiración. Los antitranspirantes como su nombre claramente lo dice, evita la transpiración; por lo tanto, inhibe al cuerpo de desalojar sus toxinas a través de las axilas. Estas toxinas no desaparecen mágicamente. Al contrario, el cuerpo las deposita en las glándulas linfáticas que se encuentran debajo de los brazos, en la medida que no se sudan hacia afuera. La mayoría de los tumores cancerígenos del seno, ocurren en este cuadrante superior del área de la mama. Precisamente donde se encuentran las glándulas.”

Hasta ahí, la información sin sustento se compra como válida. El miedo empieza a hacer su trabajo y más de uno cumple la orden con la que termina el mail: “Por favor, pasen esta información a todas las personas. El cáncer de mama sé esta volviendo tremendamente común, y esta advertencia podría salvar algunas vidas. Si se sienten escépticos de esta información pueden hacer sus investigaciones, probablemente llegaran a la misma conclusión.” El click en reenviar se hace con la idea de que se ayudó y no de que se contribuyó al spam.

Y así fue pasando, de casilla de correo en casilla de correo. Y de los mails al boca en boca. De ahí a que algún conductor de radio lo repitiera y dijera orgulloso que el no usa antitranspirante porque es peligroso. El temor actuaba y la verdad, bueno, la verdad ya no importaba tanto.

Las desmentidas tardaron un poco más en llegar y aún les cuesta hacer pie entre el pánico. Las voces en contra del rumor comenzaron a escucharse de tanto entre los investigadores médicos como entre los fabricantes de antitranspirantes, afectados por el rumor.


 


A desmentir el rumor

Lo curiosos es que ante la falta de datos, la cadena originó investigaciones científicas que terminaron por mostrar su falsedad. Una de ellas fue realizada por el Centro de Investigaciones en Cáncer Fred Hutchinson, de Seattle (EE.UU.), donde

“El rumor de que el uso de antitranspirante causa cáncer de mama continúa circulando en Internet. Aunque es infundado, no han sido publicados estudios epidemiológicos para apoyarlo o refutarlo”, se justifica una de las investigaciones. Tras analizar a 813 mujeres de entre 20 y 74 años que ya habían sido diagnosticadas, el estudio concluye que “el riesgo de desarrollar cáncer de mama no se incrementa con ninguna de las siguientes actividades: uso de antitranspirante, uso de desodorante y aplicación de alguno de esos productos menos de una hora después de depilarse”.

Ese estudio es una de las ocho publicaciones citadas por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), un organismo gubernamental estadounidense, para cuestionar la leyenda urbana. “No hay estudios conclusivos que relacionen el uso de antitranspirantes o desodorantes con el cáncer de seno”, señala el NCI.

No obstante, el mismo instituto explica que “han terminado algunos estudios de investigación sobre los antitranspirantes o desodorantes y el cáncer de seno y sus resultados son contradictorios”, por lo que, asegura, “se requiere más investigación para investigar esta relación y otros factores que pueden estar involucrados”.

La aclaración responde a que según algunos estudios “la edad de diagnóstico del cáncer de seno fue significativamente menor entre las mujeres que usaban estos productos [antitranspirantes o desodorantes] y se afeitaban las axilas con más frecuencia.” Es decir que fue detectado antes, por lo que podría haber aparecido antes.

Sin embargo, los datos aún son contradictorios y las investigaciones surgieron después de que la cadena de mails comenzara a circular. La leyenda es verosímil, pero aún no es verdad.

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