Elizabeth lava zapatillas por $100 para alimentar a su hijito: "Quiero una vida mejor para mi nene"

Sociedad

Vive en La Plata, su pareja perdió el trabajo por ayudarla con tratamiento de diálisis y el emprendimiento se convirtió en el principal ingreso familiar.

Elizabeth Gamarra tiene 23 años, un hijo de dos años y medio y un coraje digno de una madre que está dispuesta a darlo todo por él. Su historia es una de las tantas que atravesaron el sabor amargo en plena pandemia: ella y su pareja se quedaron sin trabajo y busca reinventarse para llevar un plato de comida a su familia.

Es que la joven descubrió que muchas de las herramientas que las mujeres ponen en juego en la maternidad, son muy potentes a la hora de buscar alternativas para salir adelante y decidió crear su propio emprendimiento: “Chapuzón Zapas Limpias”, un servicio de limpieza y secado de zapatillas por $100, el cual realiza en su casa en el barrio platense de San Carlos

“La gente trae sus zapatillas, yo se las lavo y les pongo perfumito para que huelan rico y las dejo secar”, contó Elizabeth a minutouno.com, y explicó: “Comencé este emprendimiento porque mi marido se quedó sin trabajo, lo echaron por ayudarme con la diálisis”.

La joven comenzó a realizarse un tratamiento de diálisis a los 10 años por un problema en los riñones. Le hicieron un trasplante, pero en diciembre del año pasado los controles salieron mal y tuve que volver a diálisis. El tratamiento es cuatro horas al día, tres veces por semana.

“Mientras yo hago diálisis, él se queda con nuestro hijo. Yo llego cansada, adolorida, con dolor de cabeza, mareo, náuseas, calambres. Entonces no sólo tiene que cuidar a nuestro hijo, sino a mí”, relató.

Su marido Sebastián Daniello, tiene 28 años, es albañil y perdió el trabajo porque debía cuidar de ella y de su hijo durante los días en que realizaba su tratamiento. “Él habló con el jefe y le explicó que ciertos días no podía dejarme sola y el jefe lo echó”, contó Elizabeth. “Comenzó a vender en la calle y en los semáforos, pero la policía se lo quiso llevar así que no pudo seguir vendiendo”, agregó.

Por eso, Elizabeth- quien antes de la pandemia trabajaba como peluquera- decidió buscar la manera de ayudar a su familia. “Se me ocurrió esta iniciativa porque somos personas que nos queremos esforzar de verdad, tenemos muchas ganas de trabajar y darle un mejor futuro a nuestro hijo”, aseguró.

“Es difícil pasar por una juguetería y tener que taparle los ojos a nuestro nene para que no nos pida nada, no nos alcanza ni para comprarle un juguetito”, manifestó la joven.

Elizabeth y Sebastián están juntos hace siete años y en ese tiempo han pasado por muchas situaciones difíciles, sobre todo por la salud de la joven.

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“Hace dos años estuve grave con pancreatitis y en todo momento mi pareja me ayudó y estuvo a mi lado, estuve muchas veces en situación grave pero siempre traté de ser positiva; simplemente porque hay que afrontar las cosas aunque te cueste. Tengo problema de la vista, de la columna, de los riñones, pero siento que tengo que ser positiva igual y luchar por mi nene que es lo más importante para mí, él es mi alegría. Ni bien se despierta me abraza y es lo más hermoso, eso me motiva demasiado. Es mi único hijo y daría todo por él”, dijo emocionada.

“Ojalá que esto de las zapas porque quiero una vida mejor para mi nene. Además pagamos alquiler y tengo miedo de no poder pagar el alquiler y no tener un lugar en donde estar con mi nene, por eso quiero trabajar”, señaló.

Si querés contactar el servicio de “Chapuzón Zapas Limpias” podés hacerlo a través de su página de Facebook o comunicarte al 221-362-9255.

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