Llegó la madre de Hilda Molina a la Argentina

Sociedad

*Tiene 89 años y nunca antes salió de Cuba.
*Su nieto, el médico Roberto Quiñones, se mostró conmovido.
*La hija de Morejón y madre de Quiñones, Hilda Molina, quedó en la isla.

DyN
Por DyN
Hilda Morejón Serantes, madre de la médica disidente cubana, Hilda Molina, llegó esta noche a Buenos Aires y se reencontró con su nieto y sus bisnietos, en su primer viaje en 89 años fuera de Cuba, por las restricciones impuestas durante el gobierno de Fidel Castro.

Morejón Serantes viajó a la Argentina con un rosario en las manos y acompañada por Verónica Scarpati, la esposa de nacionalidad argentina de su nieto Roberto Quiñones, que con gran expectativa y emoción las recibieron pasadas las 22.

En comunicación con el canal de noticias C5N, Molina dijo que había podido hablar con su madre apenas unos minutos después de haber pisado suelo argentino y destacó que su madre le había dicho que "estaba muy bien".

Con poco equipaje y luego de un vuelo de varias horas que salió cerca del mediodía desde el aeropuerto de José Martí en Cuba, la anciana finalmente se reencontró con su familia.

En declaraciones a los medios Molina, dijo no estar preocupada por su situación sino "feliz por el viaje de su madre".

"No he pensado en mi caso, porque no quiero que haya problemas. Lo que quiero es que ella pueda llegar allá a ver a su nieto, que ella lo adora", explicó sin imaginar todavía la emoción y alegría de su hijo ante el arribo de Morejón.

Según las declaraciones de Molina y de su hijo Quiñones, Morejón Serantes se quedará en la Argentina "hasta que ella quiera", pero en un principio tiene idea de hacerlo por seis meses.

La llegada fue esperada con "ansiedad, alegría y optimismo" de Quiñones, quien reveló hoy que la abuela lo crió desde que llegó al mundo: "Hizo de madre y abuela cuando mi madre estaba trabajando", expresó.

La anciana de 89 años padece un delicado estado de salud, y si bien nunca había subido antes a un avión y hacía más de dos años que no salía de su departamento, ubicado en un primer piso de la ciudad de La Habana, se mostró muy contenta con el viaje.

Así la abuela de Roberto Quiñones, quien en noviembre de 1994 partió de Cuba con su esposa embarazada y desde aquél entonces reclama que La Habana autorice también a su madre a viajar para conocer a sus hijos, cumplió en parte el deseo de su nieto.

Tras la autorización, tanto el gobierno nacional como Hilda Molina y Quiñones agradecieron al mandatario cubano, Raúl Castro, por el permiso concedido a Morejón Serantes, una acción que le fue negada sistemáticamente mientras el mítico Fidel estuvo en el poder.

Se prevé que tras la llegada de la madre de Molina, la administración de Cristina Fernández mantendrá las gestiones tendientes a conseguir el objetivo final: que la médica vuelva a ver a sus hijos y conozca a sus nietos, luego de 14 años de separación.

El caso Molina afectó la relación bilateral entre La Habana y Buenos Aires y provocó roces, al punto tal que el propio Néstor Kirchner llegó a entregarle una carta a Fidel Castro pidiéndole por la médica, sobre la que nunca tuvo respuesta.

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