Los maduros dijeron basta y no mantienen a sus nuevas parejas

Sociedad

Viejos eran los tiempos en que los hombres trabajaban y las mujeres cumplían sólo con las tareas hogareñas. Con la participación de ellas en el mundo laboral, ahora los varones adultos, que sueñan con formar una nueva pareja, exigen que su potencial enamorada sea independiente económicamente ya que no quieren mantener a nadie.

Son hombres de entre 40 y 60 años. Profesionales exitosos, ejecutivos, empresarios o comerciantes. Muchos de ellos fracasaron en un primer matrimonio y se perjudicaron en materia económica como consecuencia del divorcio y la división de bienes.


 


El miedo a perder más patrimonio



"Cuanto más grandes, mas se fijan en el aspecto económico”, aseguró Baumann.
    


“Perdieron patrimonio con sus anteriores parejas y en estos momentos se quieren asegurar conocer a mujeres con dinero que no los tiren abajo porque muchas veces están deprimidos”, expresó a minutouno.com Margarita Baumann, consultora en Recursos Humanos y directora de For Ever, un portal para personas que buscan relaciones serias.

Baumann comentó que esos hombres ponen especial énfasis en las condiciones económicas de las mujeres ya que “no quieren mantener a nadie. Cuanto más grandes, más se fijan en ese aspecto".



“A mi me gustaría viajar por Europa, pero no le quiero pagar el viaje a una eventual pareja. Que se lo pague ella”, le comentó a Baumann en una entrevista preliminar un hombre que buscaba un amor .

María Teresa Cazau, titular de la consultora sentimental Lazos, coincidió en remarcar esta tendencia y sostuvo que la mayoría de estos varones maduros plantean que tienen su ingreso, se autofinancian y esperan lo mismo de una eventual pareja.


 


La mala experiencia del primer matrimonio



“Una vez vino un señor que tuvo una experiencia con una pareja anterior donde ella era muy cómoda, dejando que él se hiciera cargo de todos los gastos y la pasó muy mal porque su mujer era poco respetuosa y estaba en la postura de ser una mantenida”, recordó Cazau, sobre un caso que vivió en su consultora.


Son hombres de entre 40 y 60 años. Profesionales exitosos, ejecutivos, empresarios o comerciantes que no quieren mantener a una potencial pareja.      


Cazau comentó que para ese hombre la experiencia de su primer matrimomonio fue tan fuerte que a las mujeres que conoció (a través de Lazos) les decía que no quería pagar el estacionamiento en las salidas  y que debían abonar la cuenta del restaurant a medias. “Este hombre reaccionó yéndose hacia el otro extremo y quedó como un antipático”, puntualizó.

Para Cazau, estos hombres han llegado a un cierto nivel económico y pretenden que ellas alcancen un nivel parejo y que no haya diferencias con los ingresos. “No quiero ni mantener ni que me mantengan”, ejemplificó.

“Me parece que hay algunas mujeres que no son capaces de trabajar para su supervivencia y hay hombres que están cansados de mantenerlas”, concluyó Cazau.

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