Los tradicionales termómetros de mercurio son una amenaza latente para la salud

Sociedad


  • La UE prohibió la venta de termómetros de mercurio para uso médico y América Latina avanza en la misma dirección.
  • La razón es la toxicidad de la sustancia.

La Unión Europea prohibió la venta de los termómetros de mercurio para uso médico porque esa sustancia es peligrosa para la salud por su toxicidad. En tanto, en América Latina se avanza en el mismo sentido, pero lentamente.

El objetivo de la regulación aprobada por la UE es “prevenir los riesgos laborales por exposición al mercurio para los trabajadores de la salud, y reducir, además, la contaminación ambiental”, según la entidad internacional Salud Sin Daño.

Para la institución está nueva medida es “un paso positivo” hacia que en la Argentina, México, Uruguay y Brasil se avance también, aunque por ahora la erradicación del termómetro se hace lentamente.

En los países de la región aún no existe una legislación que lo exija, pero paulatinamente los hospitales están reemplazando los termómetros de mercurio por alternativas ambientales más saludables.

"En la Argentina ya son alrededor de 50 los establecimientos de Salud de Córdoba, Santa Fe, Chubut, Chaco, Ciudad y Buenos Aires que están dejando de emplear los termómetros de mercurio para evitar los riesgos asociados a ellos", expresó Verónica Odriozola, Coordinadora para América Latina de Salud Sin Daño.

Por su parte, el ministro de Salud porteño firmó en julio de 2006 una carta de intención para que se elimine progresivamente el uso de mercurio en los efectores de salud del sistema público dependiente de la Ciudad.

El mercurio es una sustancia tóxica para la salud que se puede encontrar actualmente como contaminante en sedimentos de ríos y mares, en los peces y hasta en el cordón umbilical de bebés. Por ese motivo, está creciendo un movimiento mundial que busca reducir las emisiones de este tóxico.

Las principales fuentes de emanación al ambiente incluyen la generación de energía a través de la quema de combustibles que lo contienen, la minería de oro que emplea mercurio y las plantas de fabricación de cloro entre otros.

El sector de la salud, por su parte, contribuye con la contaminación con las emisiones de los incineradores de residuos hospitalarios, los derrames producidos por la rotura de termómetros, tensiómetros, lámparas fluorescentes y otros productos que contienen mercurio.

Claro está para la ciencia la amenaza que significa el mercurio ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve el reemplazo progresivo del uso de mercurio en el sector salud.

"Sería bueno que los países de América Latina comenzaran a dictar normas para prohibir el mercurio en los usos médicos y así evitar nuevos problemas sobre la salud derivados de la exposición a este metal tan tóxico", concluyó Odriozola.

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