Marilyn Monroe: el ícono sexual y triste de todos los tiempos

Sociedad

* Galería de fotos en todo su esplendor.

Nunca nadie pudo ni podrá alcanzar la fama ni el aura que esta actriz supo ostentar en los años 50. Rodeada de misterios aún hoy sigue estando en boca de todos.

Su verdadero nombre era Norma Jeane Mortensen, una joven nacida en 1926 en California rebautizada artísticamente como Marilyn Monroe.

Hija de una prostituta, Gladys Monroe Baker que padecía según los médicos “adicción sexual”, nunca tuvo un hogar ni una familia. Pasó gran parte de su infancia en la casa de unos vecinos de su abuela, en orfanatos o en casas de familias adoptivas.

Fue violada por  el casero del hogar adoptivo donde vivía, hecho que la traumatizó de por vida. En1938, a los 12 años, Monroe compartió habitación con Edith Ana Lower, su amiga y tía de su madre adoptiva, a la que quería profundamente.

Con la intención de escapar de la tortuosa vida que llevaba, a los 16 se casó con James E. Dougherty, un irlandés de 21 años empleado de una fabrica de aviones. Las cosas empezaron a tener otro color para ella que se dedicó enteramente a ser ama de casa.

Pero la vida hogareña le duró poco. Al estallar la segunda guerra mundial su marido es enviado a Australia y ella comenzó a trabajar en una fábrica con su suegra. Y como no hay mal que por bien no venga, en una visita de un periodista a la fábrica en busca de una nota acerca del modo de trabajo de las mujeres, Marilyn fue descubierta por un fotógrafo que le abriría las puertas a la fama. Ella fue la elegida para ser la foto que acompañó la nota.

La revista Yankee le propuso convertirse en modelo y en seguida es contratada por la agencia de modelos Blue Book. Marilyn conquistó al mundo entero y fue tapa de revistas, actriz y modelo. En 1953 inmortalizó sus huellas en el cemento de la entrada en Hollywood Boulevard, junto con Jane Russell. Fue tapa cinco veces de la afamada revista Playboy y su última publicación fue en el 2005.

Su fama y admiradores crecieron tan vertiginosamente como los rumores acerca de infidelidades y adiciones. Su vida comenzó a tornarse oscura nuevamente. La diva sufría de inestabilidad emocional e inseguridad provocando pérdidas de dinero a sus productores. Sus matrimonios con Joe Di Maggio, el mejor beisbolista de su época, y uno de los mejores de todos los tiempos, y con el dramaturgo e intelectual Arthur Miller no lograron sacarla del pozo.

En 1961 Monroe ingresó a  la clínica psiquiátrica Payne de Nueva York por una crisis depresiva. Al año siguiente compró su casa en Santa Mónica, en Los Ángeles. En ese año comenzó el rodaje de su última película, la inacabada Something's Got to Give, coprotagonizada por Dean Martin y dirigida por George Cukor.

En esta producción se jugaba además, la quiebra o el salvataje de Fox. Sin embargo, la balanza se inclinó por la primera. Los usuales faltazos de la diva generaron grandes pérdidas de dinero nuevamente por lo que la compañía le rescinde el contrato.



En el medio del terremoto, Marilyn le cantaba el feliz cumpleaños a John F. Kennedy, de quien siempre se sospechó que fue amante. Pero la suerte estuvo de su lado y ante la falta de reemplazo es vuelta a contratar.

Marilyn volvió a irradiar alegría, aunque aparente. El 4 de agosto de 1962 una ambulancia estaciona en la puerta de su casa. Su muerte, tanto como su intrigante vida, esconde muchos misterios. Fue encontrada  por su criada con el teléfono descolgado, tendida en la cama con una sobredosis de calmantes a los 36 años. Enredada en cuestiones de Gobierno y de amores, su muerte todavía sigue siendo un crimen sin resolver y un negocio.


 


Obras de arte, fotográfías inéditas, libros, biografías con hipótesis de su muerte y todo lo que se pueda presentar la hacen volver continuamente a esa rubia despampanante que afimaba dormir con tan sólo unas gotas de perfume.

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