Mates van, mates vienen, y los gérmenes se entretienen
* Por excelencia es la infusión nacional, aunque para muchos, como una integrante de Gran Hermano Famosos, compartirlo es sinónimo de asco.
* Dos especialistas en infectología despejan las dudas y recomiendan cuándo evitar dar y recibir los "verdes".
Hace unos días, una simple imagen de Gran Hermano reavivó un “pequeño gran conflicto” argentino: compartir el mate. Todo sucedió mientras la bella Amalia Granata disfrutaba del sol mañanero mojándose los pies en el yacuzzi. Quien supo ser conquista de una noche del cantante Robbie Williams tomaba unos matecitos y parecía gozar de una linda jornada que, abruptamente, se precipitó cuando su ahora Gran Hermana Lisa (ex Bandana) pretendió que le cebe “unos amargos”. En su afán de zafar, Granata -que le aclaró que ese mate se lo había traído ella de su casa- la mandó a buscar agua y aprovechó para huir y esconder sus utensillos. ¿Actitud egoista o asco comprensible?
Ahora bien, solo resta develar si es un mito o una realidad que la bombilla es un foco de infección y si es saludable compartir el la misma vía de infusión.
Compartiendo gérmenes
“Preferentemente no hay que compartir”, sugiere el médico infectólogo Daniel Stamboulián. Igualmente, y conciente de que es una práctica arraigada a nuestra idiosincrasia el especialista sugiere que, de compartir la bombilla, hay que “asegurarse conocer a la otra persona". Para Stamboulián “es claro que el Sida no se transmite por compartir el mate pero si se pueden contagiar resfríos, herpes y hasta hepatitis B”.
Por su parte el médico infectólogo Marcelo Blumenfeld explicó que, casi increíblemente, no se han hecho estudios específicos pero si se pueden hacer inferencias de lo que se puede transmitir por medio de la saliva al compartir una bombilla.
“Potencialmente el mate es una vía de transmisión, especialmente de herpes o enfermedades respiratorias. Además se potencian los riesgos de contagiarse mononucleosis, hepatitis o tuberculosis”, sostuvo Blumenfeld que se desempeña como coordinador de Enfermedades Emergentes de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).
Asimismo remarcó que las embarazadas deberían evitar compartir la bombilla con otras personas ya que corren el riesgo de infectarse virus CMV (Citomegalovirus) que porta casi el 50% de la población. Si la saliva es un problema, tampoco hay que olvidarse de llagas y ampollas bucales o lesiones sangrantes que, sin duda alguna, aumentarían los focos de transmisión.
Pasiones encontradas
Mariela (22) prefiere hacer una selección de sus compañeros materos. “Yo no tomo mate con mi abuela porque tiene dentadura postiza y me da asco, babea mucho porque no tiene sensibilidad en la boca", explicó la chica.
Por su parte Gisela (19) se debate entre sus deseos y el “deber ser" estudiantil. “Para hacerme la “cool” en la facultad siempre decía que sí cuando me ofrecían los mates comunitarios que, en el fondo, me daban mucho asco porque los hacían circular desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche sin limpiarle la bombilla".
Una buena cura, cura
Además de los recaudos al momento elegir con quién tomar, existen ciertos requisitos “técnicos” que podrían ayudar en la higiene de la infusión. Si quien mal anda mal acaba, podría decirse que quien mal cura, mal toma.
Por esto, como primer paso, la clave del sabor nace desde el minuto 0, es decir, en lo que ese conoce como “curación ”, que hace principalmente para evitar cualquier sabor que el mate pueda traer y la futura formación de malos olores.
Hay considerar que más allá del material con el que está hecho –calabaza, madera, aluminio- mate que se arruina no se recupera, por eso es fundamental agregarle o no azúcar de acuerdo al uso que luego se le va a dar. De hecho son muchos los que tienen varios recipientes con distinto nivel de amargor, para cada momento del día.
Primero hay que enjuagarlo con agua caliente las veces que sean necesarias hasta que quede limpio de cualquier residuo que pudiese traer. Luego se llena con yerba ya utilizada y se deja reposar durante todo un día para al siguiente volver a repetir la operación simplemente retirando la yerba sin enjuagar y volviéndole a colocar una usada; de esta manera el mate está listo para entrar en acción.
“No hay que dejarla más de 24 hs porque se llena de hongos, sólo el tiempo suficiente para sacarle el gusto a madera”, explicó a minutouno.com Sebastián Ramia que bien sabe de lo que habla que usa a la vez más de 6 mates “con distintos tamaños, texturas y nivel de amargor”.






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