Todavía falta
Escribe Mauro Szeta.
El juez marcó la cancha. El procesamiento con prisión preventiva de Jorge Mangeri por el crimen de Ángeles Rawson dejó en claro que, por ahora, hay una sola línea de investigación del homicidio.
Dejó en claro también que hay una prueba genética que coloca al portero como la persona que atacó a la adolescente, y que ella, en su única chance defensista alcanzó a arañarlo.
El juez Javier Ríos basó su dictamen en esa prueba directa y la unió con pruebas indirectas. Mangeri, de acuerdo con el relato judicial, fue el único autor del crimen, actuó sobre seguro y ató a la víctima para dejerla indefensa.
Siempre de acuerdo con la mirada del juez, el portero, aprovechó su manejo del edificio, su contacto con la basura, su despliegue por sótano y terraza, y así, con el dominio de todo, cometió un crimen. Hasta acá, todo parece contundente.
Sin embargo, el juez no pudo responder en su dictamen dónde fue el ataque, por qué asesinaron a Angeles, ni cómo fue la faena criminal. Tampoco estableció el magistrado, cómo fue el descarte del cuerpo. Basta repetir una vez más que, para condenar no hace falta probar un móvil.
Pero es cierto también que las acusaciones que no responden todas las preguntas dejan dudas, y sobre todo un sinsabor social.
A partir de ahora, y con Mangeri procesado, el juez tiene cuatro meses para juntar más prueba y mandarlo a juicio. La defensa anticipó que apelara todo por nulo.
Ríos, para no dejar ningún extremo sin cerrar, aclaró que llegó a la convicción de que Mangeri es el asesino, sin usar la tan controvertida autoincriminación del acusado. La defensa sostiene la teoría del fruto envenenado. Es decir, como todo arrancó mal, con una autoincriminación bajo presión policial, todo lo que vino después no tiene valor.
Ahí esta el caso en pleno proceso. Aunque parezca, la historia judicial recién empieza. Hay mucho camino aún por recorrer para llegar a la verdad real. El peor escenario a no descartar es que a pesar de que haya una condena, nunca conozcamos la verdad total del crimen de Ángeles. Y eso es doloroso. Lastima con sólo pensarlo
Pero es cierto también que las acusaciones que no responden todas las preguntas dejan dudas, y sobre todo un sinsabor social.
A partir de ahora, y con Mangeri procesado, el juez tiene cuatro meses para juntar más prueba y mandarlo a juicio. La defensa anticipó que apelara todo por nulo.
Ríos, para no dejar ningún extremo sin cerrar, aclaró que llegó a la convicción de que Mangeri es el asesino, sin usar la tan controvertida autoincriminación del acusado. La defensa sostiene la teoría del fruto envenenado. Es decir, como todo arrancó mal, con una autoincriminación bajo presión policial, todo lo que vino después no tiene valor.
Ahí esta el caso en pleno proceso. Aunque parezca, la historia judicial recién empieza. Hay mucho camino aún por recorrer para llegar a la verdad real. El peor escenario a no descartar es que a pesar de que haya una condena, nunca conozcamos la verdad total del crimen de Ángeles. Y eso es doloroso. Lastima con sólo pensarlo
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