La historia arrancó cuando una chica de 16 años y tres amigas accedieron a ir a un departamento de Libertador y Maure a participar de una "previa".
En el departamento, según el relato de las chicas, había marihuana y éxtasis. En un momento determinado, a la víctima de 16 años la encerraron en una habitación del piso 12 y no la dejaron salir.
Su relato es escalofriante. La obligaron a beber shots de tequila, la desnudaron e intentaron abusarla. La chica pidió ayuda. Sus amigas quisieron entrar pero no las dejaron.
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Los imputados, algunos mayores, otros menores, algunos alumnos del colegio San Andrés, le dijeron a las amigas: "Esto le pasa porque no hace lo que le pedimos".
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La víctima y sus amigas escaparon. Los imputados les retuvieron ropas y celulares, pero luego se los devolvieron.
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A la víctima la llevaron a una clínica. Se había desvanecido. Tenía signos de intoxicación alcohólica. Ella también relató que le habían dado una pastilla que podría ser de éxtasis, aunque esto no pudo acreditarse desde la pericia toxicológica.
El padre de la menor se quejó de la dilación judicial para entender en el caso. "Tardaron 45 días en allanar el departamento. Es algo inexplicable", dijo.
Lo cierto es que luego de cuatro meses, la fiscalía imputó a tres de los acusados y consideró veraz el relato de la menor. La causa se encamina a una indagatoria.
Si algo le faltaba al relato es la charla que tuvo el padre de dos de los acusados, -dueño del departamento- con el padre de la víctima.
"Yo te voy a explicar. Esto no fue tan así. Quedate tranquilo que a mis hijos los castigo yo", se escudó. El castigo paterno corre por un lado. Lo que les espera a los acusados es el castigo penal. De ese, no se vuelve.
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