Es hora de cambiar la ley

Sociedad

Cada vez que hay un fallo sobre un homicidio en tránsito, hay polémica. El caso Trasancos reavivó una interminable discusión jurídica y social.

Por lo general, los Tribunales se resisten a aplicar una construcción doctrinaria que se llama dolo eventual. Esta figura se aplica a las personas que "deben representarse el daño que pueden causar manejando a alta velocidad, borrachos y violando los semáforos, y así y todo, representándose el daño, siguen adelante con la acción y matan".

En el caso Trasancos, un fiscal de instrucción, un juez y la Cámara Penal habían convalidado la imputación contra Lucas Trasancos por el delito de doble homicidio con dolo eventual, pero los jueces del Tribunal Oral entendieron lo contrario y fallaron por un homicidio culposo.

La diferencia es abismal. En estos casos, los culposos, la pena va de 2 a 5 años de cárcel. En el dolo eventual se equipara con la pena prevista para el homicidio simple.
Con este fallo, Trasancos seguirá libre hasta que la sentencia quede firme. Le dieron 4 años y 2 meses de cárcel.

Para el fiscal Oscar Ciruzzi, el dolo eventual estaba probado por tres motivos: Trasancos manejaba a 110 kilómetros por hora en una avenida, violó dos semáforos en rojo y nunca apretó el freno. Para el fiscal, Trasancos debió representarse que haciéndose todo eso podía matar, y sin embargo no hizo nada para desistir de la acción, y terminó matando.

Como si fuera poco, no se quedó a asistir a las víctimas. Trasancos alegó que se fue para evitar que lo mataran.

Lo cierto es que cada vez que hay un caso como estos, se reaviva la polémica, y no hay acuerdo sobre en qué casos hay que aplicar el dolo eventual.

Entonces, ¿no será hora de cambiar la ley? ¿No será hora de inventar una ley de tránsito donde haya menos interpretación del juzgador? Por ejemplo: si maneja alcoholizado, viola semáforos en rojo, viola la velocidad, y mata, la pena será de tantos años a cumplir.

Muchos se resisten a esta idea con el argumento de que los casos no son todos iguales y que con esta clase de solución, no hacen falta jueces y una computadora basta para sentenciar.
Lo cierto es que mientras no haya una norma clara, la polémica por las muertes en tránsito seguirá. Y en el medio muchas muertes y muchos juicios con finales que no convencen a nadie.

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