Para Albert Einstein, la religión era la 'superstición más infantil'
*Una carta reaviva el debate sobre el sentimiento religioso del físico.
Albertito
La capacidad para conciliar religión y ciencia del físico Albert Einstein y su confesa fe fueron el sostén de muchos defensores del pensamiento religioso. Ahora, una carta que Eistein escribió en 1954 abre el debate acerca de su religiosidad y de la verdadera convicción del físico respecto a este antiguo dilema.
“La ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia está ciega”, había dicho Einstein en 1934 en un simposio sobre ciencia, filosofía y religión. La frase se convirtió rápidamente en un aforismo citado en numerosas ocasiones por sus seguidores, afectos a conciliar fe y ciencia.
Einstein asegura además que, para él, la Biblia no es más que “una colección de leyendas honorables pero primitivas que resultan bastante pueriles” y arremete contra los fundamentos de su propia religión: “El pueblo judío no tiene para mí ninguna cualidad que lo distinga de todos los demás pueblos. A juzgar por mi experiencia, los judíos no son mejores que los otros grupos humanos”, afirma. “No veo nada elegido en ellos”.
El físico, quien utilizó la frase “Dios no juega a los dados” para resumir su refutación contra el principio de incertidumbre, fue criado en la fé judía y en varias ocasiones, calificó su paso por colegios judíos como “el paraíso religioso de su juventud”.
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