Partos humanizados, una forma diferente de llegar al mundo
* Estos nacimientos se producen en la intimidad del hogar con una activa participación de los padres.
* "Fue una experiencia maravillosa que no se compara con nada”, dijo una mamá que dio a luz de esta forma.
Si se toma como principio fundamental que las mujeres tienen el derecho de elegir dónde quieren dar a luz, en companía de quién y en qué lugar, el parto humanizado es un modelo de asistencia que trata de recuperar el protagonismo de la futura mamá. En la mayoría de los casos estos nacimientos se dan en la casa para lograr una mayor intimidad.
Su parto duró aproximdamente 12 horas y cuando comenzó con los trabajos previos, María se metió en la bañadera de agua caliente para calmar los dolores. “Caminé por la casa, tenia ganas de bailar, de saltar, de correr, me venían impulsos que no pensaba que me iba a sentir", agregó.
Alejandra Mazzeo -partera que hace desde hace cinco años asiste en este tipo de partos- expresó que la diferencia con un parto normal es que se involucra afectivamente con las parejas. "Conocés la historia, la familia, su vida actual y te metés en su intimidad en el momento del parto".
En cuclillas, semisentadas o en cuatro patas
Muchas mamás dan a luz en unos bancos especialmente construídos en madera que imitan la forma del inodoro y permite mantenerse en la posición de cuclillas sin que la mujer se canse, ya que al ser de poca altura les permite estar sostenidas por el suelo.
Otras mujeres, en cambio, prefieren colocarse semisentadas o en cuatro patas.
Burgo –autor del libro Parir con pasión- aclaró que si las mamás son hipertensas o diabéticas no es aconsejable que tengan sus hijos en sus casas ya que esos embarazos son considerados de alto riesgo.
Cansada de la espera y la mala atención que recibió en la búsqueda que realizó entre diversos obstetras de su obra social, Verónica Dimichelle –motivada por una amiga- decidió investigar sobre los partos humanizados . “Para mi fue abrir una puerta de la que ya no pude volver atrás porque me enteré de la verdad”, confesó.
Esa verdad que descubrió Verónica tiene que ver con el respeto a la mujer y con la inclusión y la participación activa del padre en el parto. “Parimos a Nina –su beba que hoy tiene cuatro meses- los dos juntos con mi marido y antes de que saliera, él ya estaba llorando", recordó Verónica.
Mientras aguardaban la llegada de Nina, Verónica y Sebastián se relajaban escuchando los temas de un disco que grabaron con el ruido del mar de las playas brasileñas donde estuvieron el verano pasado.
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