Piden prisión perpetua para acusado de asesinar a decorador de Susana Giménez
Juan Ibáñez navarro está siendo juzgado por el asesinato de Gustavo Lanzavecchia, ocurrido en 2009.
dará a conocer su veredicto el martes próximo a las 13, informó el abogado Marcelo Biondi.
En su alegato, el particular damnificado dijo que el robo y posterior crimen de Lanzavecchia fue cometido por Leiva, Paredes e Ibáñez Navarro y citó como principal testigo a una ex compañera de colegio de este último.
Poco después del horario en el que mataron al decorador, la mujer vio pasar a Ibáñez Navarro solo, a bordo de un VW Bora negro, el auto que le robaron a Lanzavecchia luego de asesinarlo.
La mujer ubicó luego el auto estacionado en la casa de los otros dos condenados por este caso, y finalmente lo vio en un zanjón, el mismo lugar donde la Policía lo halló incendiado.
El policía Alejandro Alvarez Auer, quien era conocido de Lanzavecchia y había llegado de visita justo cuando le estaban robando, reconoció a Paredes y dijo que estaba con otros dos, en tanto una vecina del decorador vio a tres hombres entrar a la casa en la franja horario del hecho.
Finalmente, un perito analizó las llamadas entre los tres celulares de los imputados y los ubicó antes y después del hecho en a localidad de Mariano Acosta y al momento del robo y crimen en Lomas del Mirador, donde se abrió una antena ubicada a solo seis cuadras de la casa de la víctima.
Por su parte, la defensa de Ibáñez Navarro solicitó la absolución por falta de pruebas al realizar un análisis distinto de los indicios reunidos y pidió la nulidad de una serie de allanamientos.
El hecho ocurrió el 27 de febrero de 2009, en la casa del decorador, situada en Charcas 3722 de Lomas del Mirador, donde la Policía llegó tras ser alertada sobre la presencia de personas heridas en el lugar.
Al arribar, encontraron el portón corredizo eléctrico cerrado desde el interior y escucharon una voz entrecortada de un hombre que les decía que estaba malherido, ya que acababa de ser atacado por tres delincuentes.
Esta víctima resultó ser el teniente primero Alvarez Auer, amigo de Lanzavecchia. Ante esa situación, los efectivos fueron a la vivienda lindera, saltaron la medianera y lograron socorrer a su compañero, quien había efectuado el llamado, pero se hallaba descompensado.
Al comenzar a recorrer la casa, los policías descubrieron que en el fondo de una piscina se encontraba Lanzavecchia, a quien sacaron del agua, le efectuaron respiración boca a boca y tareas de reanimación, pero murió en el hospital.
Al conocer lo sucedido, Susana Giménez se presentó en la casa de Lanzavecchia y ante la prensa reclamó la pena de muerte para los autores del hecho: "El que mata tiene que morir", exclamó.
Según la autopsia, el diseñador murió asfixiado por "sumersión", estaba atado de pies y manos, y había sido arrastrado.
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