Puerta 8, el barrio que se escapa del olvido y ahora de la estigmatización

Sociedad

Vecinos de Puerta 8 dialogaron con minutouno.com sobre cómo es vivir en un barrio vulnerable y ahora señalado tras el caso de la cocaína adulterada.

Imaginate que naciste en un barrio X -por ahora no le pongamos nombre porque en realidad no importa- vas a la escuela a un par de cuadras, tenés tus amigos de la plaza, ves a tus viejos y a tus vecinos levantar sus casas con muchísimo esfuerzo. Y te sentís seguro de estar ahí porque ese es tu lugar. Llegó el momento de salir a laburar y seguís con esa gente que, como vos, decidió quedarse en el barrio.

Hasta acá la historia de cualquier hijo de laburante de la Argentina, con más o menos matices.

Un día desembarcan en tu lugar un grupo de personas con armas, venden falopa, están apañados por la Policía y por una ausencia total y absoluta del Estado, porque (viste cómo es esto) los “derechos y garantías” no son para todos. Estos desconocidos te dicen a vos que siempre viviste ahí que te encierres, que no salgas de tu casa porque ellos son los dueños del barrio, agarran a los pibes que están deambulando -porque encima llegó una pandemia y la malaria se profundizó en los últimos años- y los intoxican.

Esto que parece una remake de terror de “Casa Tomada” de Julio Cortázar no está lejos de lo que ocurrió en Puerta 8, el barrio del que habría salido la cocaína adulterada por la que murieron 24 personas y hubo decenas de internados.

Puerta 8 no existe hace cinco o nueve años, como se dijo, sino que el barrio está ahí desde hace por lo menos cinco décadas. No te gastes en googlear, no aparece en el Google Maps ni en Waze y la gran mayoría de los vecinos de Tres de Febrero, hasta hace un par de días, desconocían de su existencia.

Vas a leer “con letras de molde” que Puerta 8 es uno de los 4.416 barrios vulnerables y asentamientos registrados por el Ministerio de Desarrollo Social y que viven unas 190 familias, pero como te dicen los vecinos “acá somos muchos más”.

Dónde está Puerta 8

Puerta 8 está ubicado en la localidad de Loma Hermosa, es sólo una manzana, tres entradas y un par de pasillos angostos en el medio. Limita con los barrios Churruca, Libertador y 11 de Septiembre, lo que se conoce como el fondo del partido y quizá por eso también de los más postergados. Por allí pasan miles de personas todos los días ya que está a la vera de la Ruta 8 y el Camino del Buen Ayre.De un día para el otro, su nombre salió del ostracismo por una tragedia preanunciada por los vecinos del barrio que nadie escuchó.

Minutouno.com se metió donde no entran los patrulleros ni las ambulancias. Donde ningún periodista pudo entrar ni, creemos, podría ingresar a partir de ahora. “En el medio de la villa”, el lugar en el que hay otras normas, en un Estado aparte.

puerta 8

Yo soy de Puerta 8, ¿vos de dónde sos?

“Yo hace más de 45 años que vivo acá y el barrio ya existía, eran pocas casas pero existía”, rompe el hielo uno de los presentes en diálogo con minutouno.com, que accedió a dar su testimonio siempre y cuando se reserva su identidad. “Acá nos conocemos todos y pensamos todos igual”. La idea se repite en todos los testimonios de los vecinos recolectados en más de una hora de charla.

Una de las características de Puerta 8 es que sus vecinos están organizados, “acá tenemos luz y agua, la urbanización la conseguimos nosotros”.

“En el transcurso de los años el barrio era tranquilo, hubo delincuencia y drogas como en cualquier otro lugar. Los chicos antes tenían la libertad de ir a la plaza o de jugar en los pasillos. Nosotros en verano nos sentábamos en la vereda a tomar mate, para las fiestas cortábamos la calle y nos juntábamos, pero en estos últimos años se desató el desastre”, se lamentan anhelando volver a aquella realidad. Desde lejos se escucha: “¿Sabés lo que sería volver a organizar el corso y las murgas?”.

Puerta 8 por dentro
Festival en la iglesia del barrio, en el año 2015.

Festival en la iglesia del barrio, en el año 2015.

Puerta 8 por dentro
Foto actual.

Foto actual.

Es un monstruo grande y pisa fuerte

La llegada del “monstruo” afectó el día a día, la cotidianidad y la rutina.El monstruo es el narcomenudeo. Lo que los hizo tristemente célebres. Como en “Sólo le pido a Dios” de León Gieco, pisó fuerte sobre la inocencia de la gente.

“El barrio dejó de ser seguro para nosotros que vivimos acá. Cuando era chica y llegaba a la Ruta 8 me sentía segura porque era mi lugar y ahora tengo miedo de entrar a mi propio barrio porque son caras de personas que nunca había visto. Esta situación se agravó en la pandemia porque mientras nosotros nos resguardábamos de la enfermedad la zona se liberó”, señalan.

Los vecinos de Puerta 8 dejan en claro que su principal premisa es escapar de la estigmatización y el prejuicio que dejará un caso con tanta relevancia mediática como es de la cocaína adulterada. “Nuestro barrio no es lo que dicen los medios. No queremos que Puerta 8 sea conocido por la droga”, ruegan.

“El 90% de los vecinos nos levantamos a las 4 de la mañana para trabajar y sufrimos robos de los mismos que entran a comprar. Acá viven bomberos, policías, enfermeras, maestras, auxiliares de escuelas; la mitad de los jóvenes trabaja en el frigorífico”, te lo cuentan porque están acostumbrados a tener que explicar algo que si vivís en, por ejemplo, Palermo no es necesario.

Esa ‘gente’ ni la droga son de acá, no sabemos de dónde salieron”, insisten.

Los medios también están en la mira: “Ustedes se van a ir”, dicen poniendo a minutouno.com como el sujeto que representa al periodismo y “nosotros nos vamos a quedar”, lanzan denotando que su intención es seguir luchando para que Puerta 8 sea lo que fue sin la mínima intención de retirarse del lugar en el que fueron felices. Porque sus reclamos son los que realiza cualquier ciudadano de cualquier punto del país: salud, educación, seguridad, trabajo y progreso.

En un país con más de la mitad de los habitantes por debajo de la línea de la pobreza, la empatía no suele ser parte de la Canasta Básica.

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