Qué implica para la Argentina abandonar la Organización Mundial de la Salud
Todos los países del mundo, a excepción de Liechtenstein, Niue, Islas Cook y ahora Estados Unidos y la Argentina, forman parte de la Organización Mundial de Salud.
El canciller Pablo Quirno confirmó este martes la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) salida que se oficializó finalmente hoy pero que ya había sido anticipada en febrero del año pasado por el ministro de Salud, Mario Lugones, tras reunirse con su par de los Estados Unidos, el antivacunas Robert F. Kennedy Jr.
La decisión responde únicamente a la decisión del gobierno de Javier Milei de alinearse de manera irrestricta a la Casa Blanca y fue duramente cuestionada por entidades científicas y organizaciones civiles por sus consecuencias en la Salud de la población.
Entre las implicancias de esta postura ideológica y lejos de cualquier basamento científico o estratégico en materia sanitaria, advirtieron que debilita la capacidad de respuesta del Estado ante brotes o epidemias, pone en riegos programas clave de prevención, como los de vacunación o salud sexual y reproductiva y profundiza desigualdades.
Todos los países del mundo, a excepción de Liechtenstein, Niue, Islas Cook y ahora Estados Unidos y la Argentina, forman parte de la OMS.
Además de emitir recomendaciones ante enfermedades, la OMS cumple un papel central en el relevamiento de estadísticas y categorización de definiciones vinculadas a cada patología. También ejerce un rol en la industria farmacéutica porque muchas habilitaciones relacionadas con el funcionamiento de laboratorios o la adquisición de medicamentos dependen de certificaciones emitidas por la organización.
Paola García Rey, directora Adjunta en Argentina de Amnistía Internacional, advirtió el año pasado en diálogo con El Auditor que retirarse de la OMS implica “aislarse de la comunidad internacional” y cortar el flujo de información y cooperación que permite anticipar y enfrentar brotes o pandemias. “Las implicancias pueden tener impactos severos en el ejercicio del derecho a la salud", advirtió en aquella oportunidad cuando la Argentina anunció su salida de la OMS que se terminó de concretar hoy.
Aseguró además que sin el respaldo de la OMS el país “pierde protocolos, alertas tempranas y lineamientos compartidos”, lo que puede traducirse en diagnósticos tardíos y falta de equipamiento ante futuras emergencias sanitarias.
En materia de salud, uno de los aspectos más preocupantes tiene que ver con la continuidad de programas de vacunación, el tratamiento de enfermedades como el VIH y la tuberculosis, y la salud sexual y reproductiva.
Asimismo la salida de la OMS podría afectar las posibilidades de la Argentina de participar en proyectos de investigación junto a otros países ya que la OMS es un organismo rector para los países, donde se centraliza evidencia y se consensuan acciones de salud pública.
La Organización Mundial de la Salud coordina y financia campañas y acciones de prevención. Sobre este punto, García Rey destacó que “en un contexto donde ya existen restricciones presupuestarias y dificultades para conseguir medicamentos, perder ese respaldo puede significar esfuerzos adicionales para las provincias, que deberán enfrentar solas campañas de prevención y atención primaria". Las jurisdicciones con menos recursos podrían ver limitadas sus capacidades para acceder a medicamentos o vacunas.
Por otra parte, preocupa la pérdida de estándares y de supervisión técnica ya que, al quedar afuera, el país deja de contar con la posibilidad de actualizar protocolos con evidencia global, incorporar tecnología y capacitar profesionales según estándares internacionales.
“Mujeres, personas gestantes y grupos históricamente vulnerados, como adolescentes o población LGBTIQ+, pueden ver restringido su acceso a servicios integrales, lo que dificulta la prevención de embarazos no deseados o de infecciones de transmisión sexual”, planteó la especialista.
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